Medicina
Vall d'Hebron realiza el primer trasplante facial del mundo de una donante que recibió la eutanasia
La operación, primera en el mundo con una donante por eutanasia, devuelve función y esperanza a la paciente tras años de desfiguración facial
La Carme, ha recibido un trasplante de cara de una donante que falleció por eutanasia
El Hospital Universitario Vall d’Hebron ha llevado a cabo el primer trasplante de cara del mundo procedente de una donante que falleció por eutanasia. Un centenar de profesionales participaron en este trasplante parcial de cara, una operación de máxima complejidad que combinó técnicas de microcirugía vasculonerviosa y que se prolongó durante unas 24 horas.
Durante la presentación del procedimiento, la directora asistencial, María José Abadías, destacó la “extraordinaria generosidad de la donante”, el “esfuerzo colectivo” detrás de la operación y el “orgullo” que supone para el hospital, la sanidad pública y la sociedad. Vall d’Hebron ha realizado tres de los seis trasplantes faciales efectuados en España; a nivel mundial, solo se han realizado 54, repartidos en una veintena de centros.
La receptora, Carme, recibió el trasplante de la parte central del rostro tras sufrir necrosis de los tejidos faciales por una infección bacteriana derivada de la picadura de un insecto hace dos años, que la llevó a la UCI. Tras superar la infección, la necrosis le desfiguró la cara, dificultándole incluso funciones básicas como comer o respirar.
“Ahora mi vida empieza a ser un poco mejor. Después de cuatro meses, estoy hablando, comiendo y bebiendo”, expresó Carme durante la presentación ante profesionales sanitarios y periodistas. “A veces encuentras una luz que te permite seguir adelante”, añadió, mostrando su gratitud al equipo de Vall d’Hebron y, sobre todo, a la donante y su familia.
Un trasplante facial funcional
La desfiguración facial provoca dificultades en actividades cotidianas esenciales y un impacto psicológico y social importante. El trasplante de cara es una cirugía funcional indicada cuando el paciente ha perdido zonas del rostro, como los músculos orbiculares de ojos y boca, que no pueden restaurarse mediante técnicas habituales de cirugía plástica. Los receptores son pacientes con desfiguración grave debido a enfermedades, quemaduras, traumatismos o defectos congénitos.
“No se trata solo de colocar tejidos para dar una apariencia normal. Eso sería un fracaso. La operación busca devolver función y sensibilidad. Un trasplante sin movimiento ni sensibilidad no es más que una máscara”, explicó el doctor Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron.
Donación por eutanasia y planificación 3D
La ley de eutanasia en España, vigente desde junio de 2021, abrió nuevas posibilidades para los trasplantes, permitiendo una planificación más detallada con el consentimiento del donante. En este caso, la donante había solicitado la eutanasia y había expresado su voluntad de donar órganos y tejidos, incluida la cara si fuera necesario. El equipo trasplantador pudo planificar la operación en 3D tanto de la donante como de la receptora, siendo la primera vez en el mundo que se realiza esta planificación de manera completa.
“Solo quería saber si podía donar la cara. La respuesta fue positiva y expresó la absoluta felicidad de poder ayudar a otra persona”, señalaron los responsables de la operación, destacando la “concentración de amor y generosidad” de la donante.
Muy pocos centros en el mundo pueden realizar trasplantes de cara, que requieren hospitales terciarios universitarios con amplia experiencia y recursos disponibles día y noche. Un centenar de profesionales interviene en cada procedimiento: médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, psicólogos y especialistas de múltiples áreas como Cirugía Plástica, Microcirugía Reparadora, Trasplantes, Inmunología, Laboratorio, Psiquiatría y Rehabilitación.
Donante y receptor deben coincidir en sexo, grupo sanguíneo y medidas antropométricas del cráneo. Además, se evalúa el estado cognitivo, capacidad de adaptación, expectativas, adherencia al tratamiento y apoyo familiar. Tras esta evaluación, el caso se somete a los Comités de Ética y de Dirección Asistencial de Vall d’Hebron, y posteriormente recibe la autorización de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y de la Organización Catalana de Trasplantes (OCATT).