Exposición
Una exposición en el hotel Cala Vinya de Salou, muestra del legado de Antoni Bonet
Es permanente y pública y enseña algunos de los planos, maquetas y mobiliario del arquitecto
La muestra estará siempre abierta a la ciudadanía en el Hotel Cala Vinya.
El vestíbulo del hotel Cala Vinya en Salou da a conocer el legado urbanístico del arquitecto Antoni Bonet, quien diseñó estos apartamentos en 1962. Una de las condiciones para reabrir el establecimiento hotelero era la creación de una exposición permanente y pública sobre la trayectoria del arquitecto, que se explica a través de planos, maquetas y mobiliario. Bonet practicó la arquitectura mediterránea con elementos "validados por el tiempo". Son testigo de ello sus obras repartidas por Catalunya y el resto del Estado español. "La arquitectura de Bonet se entiende casi con criterios cinematográficos, en movimiento. No tiene sentido hacer fotografías del exterior de su obra, surge desde dentro hacia fuera", ha indicado el comisario Juan Fernando Ródenas.
Ni retro ni minimalista, el estilo que practicó Antoni Bonet a lo largo de su carrera fue la arquitectura mediterránea. Un estilo que toma como referencia aquellos "elementos validados por el tiempo" en cuanto a formas y materiales en la construcción de edificios. Ejemplo de ello son los porches de piedra, las plazas porticadas o el uso de persianas de lamas, entre otros. Así lo defiende el profesor de composición de la Escuela de Arquitectura de Reus, Juan Fernando Ródenas, quien también es el comisario de la exposición permanente que repasa la vida y obra de Bonet. Según Ródenas, uno de los elementos que destaca a lo largo de la trayectoria profesional de este arquitecto es cómo trabaja con las transiciones entre los espacios, apostando por crear habitáculos acogedores donde fluye tanto la construcción como la decoración.
Aunque Bonet trabajó por todo el Estado español, en Salou diseñó numerosas edificaciones como Cala Vinya, la Casa Rubio o los apartamentos Chipre, Madrid y Reus. En todas ellas, según detalla Ródenas, destaca la convivencia del urbanismo y la arquitectura, donde "no se sabe dónde empieza uno y acaba el otro". En este sentido, Bonet puso en el centro el bienestar de quienes habitaban sus edificios y, al mismo tiempo, optó por integrar el paisaje en sus proyectos. "Bonet aprovechó las dunas y el paisaje de primera línea de mar en beneficio del proyecto, jugando con una serie de montículos y depresiones, siempre para evitar el peligro del temporal de levante", apunta Ródenas, quien añade que la visión del arquitecto "está plenamente vigente".
Más allá de su obra concentrada en Salou, Bonet también jugó un papel destacado en el resto de Cataluña, con edificios como la Torre Urquinaona y la Torre Cervantes en Barcelona o el poblado de Hifrensa en l'Hospitalet de l'Infant. Pero también fuera del territorio catalán; en Madrid, ideó el Tribunal Constitucional. Según detalla Ródenas, Bonet también desempeñó un papel clave en el diseño de "todas las grandes casas de la burguesía franquista", como la Casa Cruïlles de Barcelona o la Casa Ribera en Mataró.
Una trayectoria que se explora en la exposición permanente que se encuentra en el hotel Cala Vinya de Salou, denominada 'Aula de Arquitectura Antoni Bonet'. De hecho, el espacio busca ser "un pequeño museo de arquitectura" donde descubrir la vida y obra del arquitecto. A través de maquetas, planos, fotografías de archivo y paneles explicativos, se desglosa el impacto y la huella que Bonet dejó en el mundo de la arquitectura, pero también en el urbanismo y el mobiliario, dos áreas en las que dedicó su carrera profesional.
Una condición para reabrir el hotel
La creación de la muestra responde a una condición para poder reabrir el establecimiento hotelero Cala Vinya, que ha sido rehabilitado de forma fiel a como fue concebido en los años 60 del siglo XX. Se trata de una "fórmula de protección patrimonial" mediante la cual la empresa hotelera recibe un aumento en la edificabilidad a cambio de ofrecer un retorno a la sociedad. Así, en el vestíbulo del hotel se encuentra la exposición, de acceso libre para turistas y también para personas que no se alojen en las instalaciones. "Algunos clientes nos han comentado que les gusta mucho, y otros creo que aún debemos hacer un esfuerzo para comunicar mejor lo que están disfrutando cuando están aquí", sostiene el propietario del hotel, Albert Savé.