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El boom de la música en directo y su efecto en la hiperplanificación

Los grandes recintos de conciertos en Barcelona, Madrid o Valencia ya programan conciertos a años vista y el público agota entradas en pocas horas

Taylor Swift acaparó el turismo musical en su visita a España.Taylow Swift

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La locura por la música en directo provoca que los grandes recintos de conciertos en el país se busquen la vida para planificar fechas y completar su agenda. De hecho, la demanda, extensísima, genera hiperplanificación. Ya es una realidad que las grandes bandas o artistas a nivel mundial anuncian sus shows con, mínimo, un año de antelación, para que el público pueda organizar su plan.

No hay duda en los tiempos actuales que la música en vivo ha tomado un rumbo imparable. Su protagonismo no solo se basa en el entretenimiento, también cuenta con influencia en el turismo global. En 2024, el mercado mundial del turismo musical, que incluye conciertos, festivales y eventos de música en directo, alcanzó un volumen de negocio de 96.783 millones de dólares (83.177 millones de euros), según datos de Grand View Research, una cifra que se espera que escale hasta los 267.848 millones de dólares (230.193 millones de euros) en 2030, lo que supondría una tasa anual de crecimiento del 18,8 %.

«Actualmente acudir a eventos de música se ha puesto como de moda. De ahí que haya tanta demanda, no creo que tenga mucho que ver con la pandemia, aunque sí existe cierta una tendencia en la gente, como que necesita tenerlo todo mucho más organizado o controlado», comenta al Diari la psicóloga Míriam Recio.

El efecto que ha tomado el gig tripping, ese ejercicio que lleva a los fans a cruzar fronteras para asistir a espectáculos culturales, se ha convertido en uno de los motores de la industria turística global que se alimenta de grandes giras como The Eras Tour de Taylor Swift, auténtico dinamizador del turismo, en especial del hotelero, o los bolos de artistas como Bad Bunny, Karol G, Oasis y Bruce Springsteen, que han llevado a cientos de miles de personas a planificar viajes internacionales.

Las fans de Oasis han disfrutado del regreso de la banda.Oasis

Con respecto a España, los grandes recintos como el Palau Sant Jordi de Barcelona, el Movistar Arena de Madrid o el recién estrenado Roig Arena de Valencia, apenas cuentan con huecos para 2026 y ya diseñan para 2027. «Solo con esa antelación aparecen las fechas que cada uno quiere», reflejan varios fans en un reportaje elaborado por El Mundo en relación a la gran cantidad de espectáculos que se van a celebrar en las capitales españolas durante los dos próximos años.

En lo que queda de 2025, el Movistar Arena acogerá 59 conciertos, el Palau Sant Jordi sumará 51 y el Roig Arena, en plena fase de consolidación, albergará 27. El recinto madrileño, para 2026, presenta en su cartelera a Luz Casal, Mikel Izal o Fito y Fitipaldis, entre otros artistas de primer orden.

En Barcelona, por otro lado, el italiano Eros Ramazzotti ya ha anunciado su regreso en mayo de 2026 y en el Roig Arena de Valencia, Sexi Zebras, Viva Suecia, Dani Martín, Palblo Alborán o Laura Pausini conforman parte del cartel del próximo año. El Roig Arena, con capacidad para 20.000 espectadores, surge como una apuesta estratégica para aliviar la presión en las dos grandes capitales y posicionar a Valencia en el circuito internacional de giras.

Enrique Bunbury ha pasado este año por el Movistar Arena de Madrid y por el Palau Sant Jordi de Barcelona.Marc Libiano

La alta demanda obliga a artistas y promotores a reservar los recintos con años de anticipación. Estadios de mayor capacidad, como el Metropolitano en Madrid, el Olímpic en Barcelona o La Cartuja en Sevilla, también tienen aseguradas fechas para 2026 y ya negocian su agenda para 2027. Este tipo de espacios reciben a bandas o artistas mainstream, capaces de reunir a miles de adeptos y adeptas.

‘Ocioansiedad’

Organizar con tiempo es un ejercicio casi obligado que pide la propia demanda. En este caso, las superproducciones que exponen los grandes artistas hacen que las entradas se agoten en cuestión de horas de forma anticapada y con muchos meses de antelación. Planear el ocio con tiempo tiene ventajas como conseguir mejores precios o condiciones o, el simple hecho de la seguridad de contar con un ticket, aunque conlleva también peligros a nivel emocional. «Necesitamos esa seguridad, actualmente existe el miedo a no acudir a eventos sociales que nos permitan postear en redes o compartir con otras personas. Y eso conlleva a la ocioansiedad», explica Recio (@miriamreciopsicologia).

El todo caso, cualquier consumidor de música en directo dispone ya de todas las opciones para diseñar 2026 si desea. Tanto conciertos en salas o festivales ya han puesto a la venta sus tickets a la venta. Parece que no hay tiempo que perder.