Escultura
Cristina Iglesias establece un diálogo con La Pedrera en Barcelona
La escultora expone sus piezas inmersivas y comparte su «obsesión por la geología y las formas orgánicas de la naturaleza», tan presentes en la obra de Gaudí
La escultora donostiarra Cristina Iglesias establece un diálogo entre sus esculturas inmersivas y La Pedrera de Gaudí.
La escultora donostiarra Cristina Iglesias establece un diálogo entre sus esculturas inmersivas y La Pedrera de Gaudí en una exposición en la que comparte su «obsesión por la geología y las formas orgánicas de la naturaleza», tan presentes en la obra del arquitecto modernista.
La exposición, organizada por la Fundació Catalunya La Pedrera, estará abierta al público hasta el próximo 25 de enero y es la primera monográfica de la artista en Barcelona, en la que se exhibe una pieza creada para la ocasión, Bosque mineral.
El comisario de la exposición, James Lingwood, ha explicado que el recorrido, en el que se pueden contemplar más de una treintena de obras creadas durante las últimas tres décadas, «no sigue un orden cronológico, sino que se desarrolla como un itinerario fluido y circular, en consonancia con el movimiento y las curvas del edificio».
Concebido como un gran pasaje poético y sensorial, el visitante se adentra en esculturas de gran formato que no solo se contemplan, sino que se pueden experimentar físicamente, se atraviesan o se rodean, se siente su peso, su volumen y sus texturas.
La escultora donostiarra Cristina Iglesias establece un diálogo entre sus esculturas inmersivas y La Pedrera de Gaudí.
Además de Bosque mineral (2025), la artista ha adaptado Vers la terre (Variación II) (2011) para uno de los patios interiores de la Casa Milà.
Tras una serie de serigrafías sobre seda, el visitante vive su primera experiencia inmersiva con el Corredor suspendido II (2006), en el que las paredes están formadas por celosías que esconden fragmentos de la novela de ciencia ficción The Crystal World de J.G. Ballard, y que, como ha apuntado Iglesias, se inspira en la arquitectura islámica y sus transiciones entre interior y exterior. Seguidamente, el público atraviesa Habitación vegetal III (2005), que evoca una selva o bosque imaginario, que conecta con la naturaleza orgánica de la obra de Gaudí.
Tras las formas geológicas fosilizadas de Bosque mineral, Iglesias ha situado Turbulence (2023), que presenta el ojo la tormenta a la altura de los ojos del visitante, y justo debajo de las olas del techo que proyectó Gaudí en La Pedrera.
El juego entre su obra y la literatura es también protagonista de otra de sus esculturas envolventes, The Pavilion of Dreams (Elliptical Galaxy) (2016), en cuyas paredes se puede leer un fragmento de la novela de ciencia ficción Solaris, de Stanislaw Lem.
El agua está muy presente en gran parte de la obra de Cristina Iglesias y también en la muestra en sus pozos o piezas que evocan las capas freáticas o el litoral, ya desde el patio interior antes de entrar en la exposición, Vers la terre (Variación II) (2011).
La escultora donostiarra Cristina Iglesias establece un diálogo entre sus esculturas inmersivas y La Pedrera de Gaudí.
En la planta principal de La Pedrera se pueden contemplar Pozo I (Variación II), Pozo III (Variación III) y Pozo IV (Variación I), todas de 2011, que «juegan con lo que el ojo no puede ver, pero la mente puede imaginar», subraya el comisario.
«Trato el agua como un material escultórico», comenta Iglesias, quien recurre al agua para evocar el paso del tiempo, pero también el movimiento, como sucede con la obra Littoral.