Cultura

Joan Miró y el 'Cántico del Sol': la obra en la que el artista creó un lenguaje único y universal

El nieto del pintor, Joan Punyet Miró, presenta la reedición del Cántico del Sol, una serie de 33 grabados que homenajea a la naturaleza y resume la esencia artística del creador catalán

Foto: Diputació de Tarragona

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Joan Miró creó un lenguaje artístico propio que no tuvo continuidad más allá de su obra. Así lo defiende su nieto, Joan Punyet Miró, con motivo de la reedición del Cántico del Sol, una serie de 33 grabados realizada en 1975 a partir del poema Cántico de las criaturas, de San Francisco de Asís.

La obra, recuperada ahora por el sello editorial Artika en una edición limitada de 2.998 ejemplares, ha sido supervisada por el propio Punyet en colaboración con la Fundació Miró, que acaba de conmemorar su 50 aniversario. El proyecto busca reproducir con la máxima fidelidad posible la edición original creada por Joan Miró junto al editor Gustavo Gili y el impresor Joan Barbarà.

“El mayor reto ha sido llegar a alcanzar los colores Miró”, explica Punyet Miró, actual representante de la Successió Miró. El trabajo ha requerido siete años de investigación y más de una veintena de visitas a la Fundació Miró para ajustar tintas, papeles y gramajes, con el objetivo de respetar el espíritu original de la obra.

Más allá del aspecto técnico, el Cántico del Sol destaca por la conexión entre la figura de San Francisco de Asís y Joan Miró. Para su nieto, ambos comparten una visión profunda de la relación entre el ser humano y la naturaleza. “San Francisco fue un visionario radical, un hombre que renunció a todo para vivir en conexión con la Tierra, algo que Miró también sentía de forma muy intensa”, señala.

Aunque Miró ilustró a lo largo de su carrera a poetas contemporáneos como Tristan Tzara, Paul Éluard, Jacques Prévert o Joan Brossa, la elección de un texto medieval responde, según Punyet, a una cuestión de universalidad. “La fe cristiana es universal, como lo es la unión con la Tierra. Por eso Miró salta siete siglos atrás y conecta con el sol, la luna, el agua y el viento”.

El nieto del artista considera esta obra un auténtico autorretrato. En ella confluyen lo místico y lo telúrico, una dualidad que Miró ya vinculaba a su experiencia en Mont-roig del Camp, donde se encuentra Mas Miró. “Para él, lo esencial era el agricultor, el hortelano que cultiva lo que llega a la mesa, pero también la capacidad de mirar al universo y a lo infinito”, explica.

Punyet sostiene que Miró alcanzó la máxima universalidad a través de una pintura de apariencia infantil o primitiva, visible en la “caligrafía cósmica” que atraviesa el Cántico del Sol. Una obra que, a su juicio, cierra un círculo histórico y artístico entre San Francisco de Asís, el siglo XX y la evolución del arte moderno.

Con esta reedición, el objetivo es preservar ese legado en el tiempo. “Todos desapareceremos algún día, pero este libro seguirá vivo. Hablará de Miró, de su lenguaje y de una visión universal que nació y murió con él”, concluye Joan Punyet Miró.