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Àngel Òdena, 25 años de su debut en el Liceu

Ópera. Para conmemorar la efeméride, el barítono tarraconense se convierte en el personaje del Conde de Luna para interpretar la ópera ‘Il Trovatore’ de Verdi

| Actualizado a 06 noviembre 2022 09:25
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Después de más de un centenar de funciones de 23 óperas diferentes, el barítono Àngel Òdena (Tarragona, 1968) ha regresado de nuevo al Gran Teatre del Liceu para conmemorar el veinticinco aniversario de su debut en el escenario del teatro barcelonés.

En esta ocasión, y desde finales de octubre, el tarraconense se convierte en el Conde de Luna en la ópera Il Trovatore de Giuseppe Verdi. «Actuar en el Gran Teatre del Liceu -la primera fue L’elisir d’amore en 1998- siempre es especial. Afortunadamente, para mí, con la ópera Il Trovatore cierro el círculo de la trilogía operística que compuso Verdi, y que incluye Rigoletto y La traviata», explica el cantante. Así, hoy, y el martes, día 8, Àngel Òdena interpretará las últimas representaciones de un montaje firmado por Àlex Ollé para la Ópera de París, que se inspira en la Primera Guerra Mundial y retrata las consecuencias de una guerra entre hermanos en que las acciones irracionales no dejan lugar para la reflexión.

En cuanto a la interpretación del rol del Conde de Luna, el barítono asegura que «todos los compañeros y compañeras que participamos en Il Trovatore, coincidimos en destacar que tiene una de las arias más difíciles para barítono, por un lado, por su tesitura aguda, y, por otro lado, porque hay muy pocos silencios y, por lo tanto, poco tiempo para respirar».

Así, la experiencia y la preparación son fundamentales. «Afrontar una ópera como Il Trovatore de Verdi requiere tiempo. Por suerte, la primera vez que la canté lo hice en el Metropolitan Opera House de Nueva York y por ello, en una parte del disco duro -tanto la memoria mental como física- conservo el recuerdo de aquella experiencia».

Cerrar el círculo
«Con la ópera ‘Il Trovatore’ cierro el círculo de la trilogía operística que compuso Verdi, y que incluye ‘Rigoletto’ y ‘La traviata’», asegura el

En este sentido, el tarraconense pone en valor la oportunidad que brinda «el paso del tiempo para cambiar y mejorar cuando es necesario». Así, para el tarraconense Àngel Òdena, el instante más emocionante encima del escenario «es el momento de interpretar esta aria, aunque en la parte final de la ópera el Conde de Luna y Leonora protagonizan un dúo que es muy duro, escénica y vocalmente, y que requieren de una mayor entrega en el escenario».

Responsabilidad y emoción

Después de pisar, por primera vez, hace un cuarto de siglo el escenario del Gran Teatre del Liceu, Àngel Òdena afirma que «en esta ocasión, siento las mismas sensaciones y nervios, además de una mayor responsabilidad, porque cuando eres joven, la ‘ignorancia’ hace que seas más atrevido, y 25 años después sigo teniendo miedo escénico, porque debo estar a la altura de las circunstancias y defender una trayectoria consolidada». La gran versatilidad de Òdena como intérprete abarca un considerable repertorio de oratorio y sinfónico-vocal, aunque su terreno más prolífico ha sido el operístico. Debutó en 1994 con La Bohème en el Teatro Petruzelli de Bari, inicio de una carrera con más de 50 títulos. Si bien, el barítono reconoce que «no siempre es fácil en un mundo tan competitivo». Basándose en ello, a los futuros intérpretes de ópera les recuerda que «el talento es un 5% y el trabajo un 95%».

Así, describe el momento profesional que atraviesa como «dulce». «Estoy en un momento dulce como consecuencia de la experiencia adquirida y de la evolución de la voz, por lo que me siento preparado para afrontar roles de gran capacidad acompañados de una grande orquestación», asegura el barítono. Sobre este último aspecto, el intérprete tarraconense recuerda que «la evolución de la ópera ha sido acorde a la evolución de la música y del arte».

«Las primeras óperas fueron con orquestas más modestas y con el paso de los años se han ampliado, por lo que cantar por encima de esta base instrumental requiere de una voz potente y una buena técnica», afirma Àngel Òdena, para quien, por último, «después de todos estos años, lo más importante sigue siendo que la música emocione al público».

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