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Cómo prevenir un golpe de calor

Una correcta hidratación, practicar ejercicio a primera hora de la mañana o al atardecer y vestir con ropa transpirable y ligera son algunas de las medidas preventivas que se aconsejan

| Actualizado a 04 julio 2022 07:00
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Con el verano llegan las altas temperaturas que traen consigo insolaciones o golpes de calor, los cuales, en los peores casos, pueden causar incluso un desenlace fatídico. Dado que no es un tema baladí y que puede afectar a nuestra salud, lo primero que hay que hacer para evitar este tipo de situaciones es no permanecer largos períodos de tiempo bajo el sol abrasador. Cabe destacar que el golpe de calor no tiene nada que ver con bochornos o sofocos, sino que es un estado fisiológico agudo y peligroso en el cual nuestro cuerpo no es capaz de regular su temperatura.

El calor excesivo puede hacer que ciertos mecanismos de nuestro cuerpo, cuya función es regular la temperatura corporal, dejen de funcionar correctamente. Esta disfunción puede conllevar que en escasos 10-15 minutos, nuestro cuerpo alcance los 40 ºC, lo que provoca la pérdida de una gran cantidad de agua y la deshidratación. Algunos órganos como el riñón, el hígado o el páncreas pueden llegar incluso a colapsar. Es, por consiguiente, una situación de emergencia que requiere asistencia sanitaria urgente.

A pesar de esto, no todas las personas corren el mismo riesgo de padecer un golpe de calor. Tanto los niños y las personas mayores como los enfermos crónicos, con cardiopatías o los turistas procedentes de países más fríos y con escasas horas de sol, tienen más posibilidades de padecer una insolación. Una buena forma física es uno de los mejores aliados contra las insolaciones, pues nuestro cuerpo realiza un menor esfuerzo físico evitando alcanzar temperaturas extremas. A pesar de esto, los deportistas de élite están expuestos a sufrir golpes de calor, y saber actuar y prevenirlos es crucial para evitar sus peligrosas consecuencias.

Síntomas

Los signos más característicos y fácilmente detectables son: una temperatura corporal muy elevada, que puede llegar a los 40º o incluso 41º de fiebre. Este hecho afecta directamente a nuestra piel que puede enrojecerse y secarse por la falta de sudoración. Las náuseas, la sed y los dolores de cabeza intensos también son muy característicos, no tanto, los delirios, las convulsiones, episodios de somnolencia y/o agresividad no habitual y hasta entrar en coma, solo en el peor de los casos.

Por todo ello, para prevenir la insolación y no sufrir un golpe de calor durante el verano, es necesario seguir una serie de pautas fundamentales:

Hidratación

Es el elemento más importante de todos. Debemos mantener el cuerpo apropiadamente hidratado y para ello es fundamental beber entre 2 y 2,5 litros de agua cada día. Las personas mayores y los niños deben llevar consigo una botella de agua y beber en pequeños tragos, a pesar de no tener sed, cada cierto tiempo. La verdura y la fruta también ayudan a llevar una buena hidratación. Por el contrario, no hay que abusar de bebidas con cafeína, azucaradas o alcohólicas, por su efecto diurético, dado que contribuye a la deshidratación. También evitar beber líquidos muy fríos o muy calientes.

Actividad exterior

La práctica de ejercicio debe hacerse a primera hora de la mañana o al atardecer, evitando así, las horas de mayor calor (entre las 12 y las 17 h). En estos momentos del día, las temperaturas son más suaves y es más fácil encontrar zonas de sombra. Tampoco debemos hacer grandes esfuerzos cuando hace calor.

Ropa

Los tejidos deben permitir la transpiración. Es aconsejable utilizar ropa preferiblemente ligera, holgada, de color blanco o claro, ya que rechazan la luz solar, y a poder ser, de algodón. Los tejidos de fibras acrílicas retienen el calor y dificultan la transpiración. Existen fibras diseñadas especialmente para el sol, que repelan la radiación ultravioleta.

Gafas de sol y sombrero

Cuando salimos a la calle, es muy recomendable cubrirse la cabeza, sobre todo las personas mayores y niños, para protegerse del sol. Las gorras o sombreros no deben ajustarse a la cabeza, favoreciendo así la circulación del aire en su interior.

Comida ligera y fresca

Priorizar el consumo de ensaladas, hortalizas y frutas, dado que favorecen la hidratación y es desaconsejable ingerir comidas pesadas y copiosas.

Vehículos

Mantener las ventanillas bajadas o el aire acondicionado puesto. El automóvil, estacionado en el sol, puede alcanzar temperaturas muy peligrosas. Por ello no se debe permanecer en coches aparcados o cerrados y mucho menos dejar a niños, ancianos, enfermos o mascotas en condiciones similares.

Hogar

Mantener el interior de la vivienda lo más fresco posible. En caso de no disponer de aire acondicionado, utilizar el ventilador y mantener las diferentes habitaciones de la casa en penumbra, con las persianas bajadas y, en caso de disponer de toldos, puestos.

Qué hacer

Si a pesar de seguir los consejos anteriores, nota una sudoración excesiva, fatiga, mareos y/o una subida de temperatura corporal (considerados como los primeros síntomas de una insolación), debe reaccionar inmediatamente acudiendo al servicio de emergencias (112) o al puesto de socorro si se encuentra en la playa o en la piscina. A ser posible, regrese a casa tan pronto como sea posible.

Se debe actuar con urgencia tratando de bajar lo antes posible la temperatura corporal.

Para ello hay que llevar al individuo a un lugar con sombra o lo más fresco posible y colocarla en una posición semisentada, con la cabeza levantada para favorecer la respiración. También se deben aplicar compresas o paños de agua fría o hielo en la frente, el cuello y la nuca, entre otras partes del cuerpo, e hidratarse a pequeños sorbos de agua y no de golpe.

Una vez que haya mejorado su estado, llevar a la persona afectada a un servicio médico para someterla a una revisión. Si la persona no se recupera o pierde el conocimiento, tumbarla con las piernas flexionadas y llamar inmediatamente a urgencias.

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