Ricardo Vaz encuentra en Reus su terapia deportiva
El enganche portugués recupera su esencia y ya es diferencial para el líder de Tercera
Ricardo Vaz encuentra en Reus su terapia deportiva
Tiene 30 años pero la vida deportiva de Ricardo Vaz ha transcurrido rápido. No lo ha visto fácil, porque ha necesitado superar inclemencias que nunca esperó. Dos operaciones de cruzado, por ejemplo, no solo le maniataron a nivel físico, en lo emocional precisó aceptar realidades y redescubrir un nuevo rumbo. Lo ha encontrado de nuevo en Reus, en una segunda etapa en la que ha establecido su residencia de forma definitiva. Juntado con una reusense y padre de tres hijos (Martim, Biel y Pol), Ricardo disfruta de las tardes de fútbol en el Estadi a lomos de la estabilidad.
Exponente de la histórica plantilla del ascenso a Segunda A en 2016, Vaz saboreó la elite con esperanza, era un actor con mimbres para hacer carrera en la primera fila. Se despidió del Reus entre lágrimas, en una oficina, después de que LaLiga lo expulsara de la competición en 2019. Su regreso parecía una utopía.
Aventuras exóticas en Grecia y Polonia sirvieron para endurecer la piel y para sobreponerse a los obstáculos de salud que se presentaron, aunque Vaz pedía a gritos un arraigo definitivo. Y en la capital del Baix Camp lo había, sobre todo a nivel familiar. A mediados del curso pasado, con el nuevo Reus en Tercera, el portugués se convenció de que, a veces, un paso atrás puede convertirse en dos hacia adelante. Marc Carrasco le sedujo con su propuesta y volvió a casa, al jardín que tanto le vio disfrutar no hace tanto. Los hinchas celebraron ese anuncio como el de un hijo pródigo, le recibieron con entusiasmo.
El proceso de adaptación ha fructificado con rapidez y hoy, el enganche ha recuperado parte del nivel que los aficionados reclaman. Ya es un jugador diferencial en el actual líder de Tercera. Suma titularidades sin descanso y acumula hasta seis goles en el campeonato. El último lo anotó este domingo, sirvió para cerrar el éxito en el campo del Europa (0-2).
Carrasco y el staff le han ofrecido la confianza y la tranquilidad para que se sienta indispensable, convive en un ecosistema de confort ideal para crecer. Realmente idílico. Realiza la rutina diaria en la ciudad que quiere y practica la pasión de siempre en el club que desea. El clima ayuda a un rendimiento óptimo.
El desafío del luso tiene que ver con los logros deportivos. Quiere devolver al club al lugar que en 2019 perdió, por lo menos acercarse a él y eso pasa, primero, por el ascenso a Segunda RFEF, un objetivo que ahora mismo parece factible. Si le distingue tiene que ver con la ambición y su talante profesional. Dedica esfuerzos y compromiso como el que más. El pasado ya no cuenta.