Ascenso Liga Hypermotion
El Nàstic de Tarragona se aferra a Pablo Fernández
El delantero asturiano es la gran baza del cuadro grana para soñar con la remontada ante el Sanse
Pablo Fernández celebra uno de sus dos goles ante la Segoviana.
Si alguien puede hacerlo, es Pablo Fernández. Esa es la frase que muchos aficionados del Nàstic de Tarragona se repiten estos días, en pleno ejercicio de fe y reflexión. El Sanse ha colocado a los granas al borde del abismo. El 1-3 fue un resultado muy doloroso, aunque justo por lo visto sobre el terreno de juego. Solo hubo un jugador que inyectó esperanza en los tarraconenses el pasado sábado en el Nou Estadi, y ese no fue otro que Pablo Fernández. Con su tanto de cabeza colocó el 1-2, que dejaba la eliminatoria más que abierta. Luego llegó esa fatídica agonía que volvió a ser cruel con el Nàstic. Carrera marcó el 1-3 y puso tierra de por medio, obligando al conjunto de Luis César a realizar una gesta si quiere el billete a Segunda División.
Dentro de los héroes que se imaginan los granas en la que sería una remontada histórica, nadie duda de que Pablo Fernández es el futbolista que tiene más números para ponerse la capa de superhéroe. Se lo ha ganado a pulso. Es el mejor futbolista del Nàstic de Tarragona, y eso no admite discusión. Sin sus goles hubiese sido imposible llegar hasta aquí. Es más, el cuadro grana mantiene viva la fe en una posible gesta gracias a su gol de cabeza en el Nou Estadi. Sin ese tanto, creer hoy en la remontada sería todavía más utópico.
Pablo Fernández ha marcado cuatro goles en los últimos cuatro partidos
Pablo vivió una noche de emociones, en la que su rostro reflejaba el hambre, la ilusión y la rabia con la que el Nàstic de Tarragona pasó de vivir un cuento a una pesadilla. Él fue uno de los jugadores que más sufrieron aquel ascenso que se escapó de las manos hace un año ante el Málaga, y este pasado sábado quería comenzar a escribir su venganza. Sin embargo, el transcurrir del partido ante el Sanse volvió a hacerle entender que, de nuevo, el fútbol le iba a poner contra las cuerdas. Solo la fe y el talento que tiene le permitieron marcar e inyectar esperanza para una vuelta que se antoja complicada.
El delantero asturiano está ofreciendo un rendimiento diferencial en un play-off que definitivamente lo coloca en la élite de la Primera RFEF, y que probablemente lo catapulte el año que viene a Segunda División, ya sea con el Nàstic, en caso de ascenso, o con otro club de la Liga Hypermotion.
Existían pocas dudas sobre que Pablo era uno de los mejores atacantes de la categoría. Por si quedaba alguna, su recta final ha elevado todavía más un curso en el que su nombre no había pasado desapercibido para varios directores deportivos de superior categoría. El asturiano está en el mejor momento de toda su carrera. Ha alcanzado el punto de madurez exacto y, a sus 28 años, su fútbol pide más.
Cuatro años de mucho nivel
El Faro de Candás llegó al Nàstic de Tarragona con solo 25 años, tras dos temporadas prometedoras en el Cornellà, en Segunda División B. Al club catalán había llegado tras formarse en la cantera del Sporting de Gijón. El espigado delantero convenció a un Nàstic que lo había sufrido como rival, y lo ató en un verano de 2021 en el que David Comamala, el director deportivo por aquel entonces, decidió apostar sin titubeos por él.
Pablo Fernández vive su cuarta temporada de grana, y puede ser la última. Su rendimiento ha sido claramente ascendente. El debate sobre si le faltaba gol para estar en un plano superior ha quedado, en el pasado, totalmente obsoleto. Este año, el asturiano ha superado con firmeza la barrera de los 10 goles, algo que no conseguía un delantero del Nàstic desde Manu Barreiro.
Pero la cosa no ha quedado ahí: Fernández no ha bajado el ritmo y ya ha alcanzado la cifra de 15 goles. Es una absoluta barbaridad para una categoría como la Primera RFEF, en la que los goleadores no lo tienen nunca fácil para sumar tantos como incluso en categorías superiores. En el barro, marcar está más caro porque todo se decide por detalles.
Un posible adiós en Zubieta
Quién sabe si el partido de Pablo Fernández fue el último con la camiseta del Nàstic de Tarragona. Eso no se sabe, aunque todo lo que no sea un ascenso aleja la posibilidad de continuidad. Pablo Fernández termina contrato el próximo 30 de junio de 2025, y se ha ganado un sitio en una categoría superior. Hay clubes de Segunda División que están al acecho, dispuestos a ofrecerle un contrato en cuanto termine su temporada con el Nàstic. Lo que nadie duda es que Pablo Fernández se dejará la vida por ascender con un club que, desde hace cuatro años, le robó el corazón. Es una leyenda grana y merece un final feliz, aunque a veces la vida no concede lo que uno tanto pelea y desea.