Atletismo
Microsueños de tres minutos y correr dos días seguidos: así es la carrera de Tarragona sin un final
Vilabella (Alt Camp) acoge este viernes por la noche The Last Lap-Backyard Ultra, una prueba infernal sin una meta prevista, en la que el ganador acabará completando más de 330 kilómetros en vueltas a un circuito por el pueblo
Dos corredores, durante la edición de la carrera el año pasado.
Imagínese correr una distancia de 6,7 kilómetros. Le parecerá completamente asequible. Ahora piense en hacerla en bucle, sin parar, sin que haya una meta prevista, sin que le digan cuándo va a poder detenerse.
No hay final o, mejor dicho, el final lo marca la propia resistencia y, sobre todo, la del resto, porque en The Last Lap-Backyard Ultra de Vilabella (Alt Camp) el formato lo carga el diablo: empiezan unos 220 participantes, tienen una hora para correr esos 6,7 kilómetros y, cuando acaban, vuelta a empezar en el sentido contrario. Y así hasta el infinito, hasta que, como en una suerte del género Battle Royale, los atletas se van eliminando y solo queda uno.
"Es una prueba que, en realidad no tiene fin. Se intenta hacer en zonas planas, sin desnivel, y en su primera parte tiene un aire muy popular, para que todo el mundo la pueda hacer. Es una cita muy social”, cuenta Marc Fernández, el director. Pero eso es solo el principio, porque conforme avanzan las vueltas y llega la madrugada (la cita arranca el viernes, a las 21.00 horas) la exigencia aumenta y este tipo de carreras se vuelven la cima de la ultrarresistencia, todo un tormento para las piernas y la cabeza.
"Creemos que este año, por los estados de forma, se superarán los registros de la edición pasada", admite Marc Fernández, el director de la carrera
¿Qué sucede a la práctica? El año pasado el ganador completó la barbaridad de 49 vueltas. Por tanto, recorrió alrededor de 330 kilómetros y la prueba, que empezó el viernes por la noche, acabó el domingo, a las 22 horas. Dos días enteros corriendo. “Este año, por los estados de forma, creemos que se superarán esos registros”, advierte Fernández. El récord de España se sitúa en 103 vueltas, más de 690 kilómetros en más de 102 horas consecutivas.
¿Hay tiempo para el descanso en esta carrera de locos? En realidad sí, algo de parón existe entre vuelta y vuelta, pero es mínimo. Lo habitual es, con esos 60 minutos de tope para concluir cada paso, sobren un máximo de ocho en los que hay que hacer de todo: comer algo, beber, ir al lavabo y, si se puede, realizar ‘microsueños’, una suerte de técnica que permite a los corredores echar cabezadas de unos pocos minutos. Sin embargo, conforme avanza la carrera esa franja de descanso suele ir acortándose.
Buena parte de los atletas completan días y noches enteras trotando. Sobre las siete de la mañana, cuando amanece, suele producirse una primera criba. La siguiente es a las 24 horas, esto es, el sábado por la noche. “La prueba acaba cuando el penúltimo corredor decide abandonar o no hace la vuelta en la hora prevista. Pero en caso de que lleguen dos y uno decida no seguir, el otro aún debe salir y completar la siguiente vuelta. Si no, la prueba queda nula”, cuenta Fernández.
Alrededor de 220 corredores tomarán parte en esta cita de formato extremo. Solo puede quedar uno
Nombres insignes de la especialidad se verán las caras en el pequeño pueblo tarraconense. Destaca la figura de Raül Romero, ganador de la edición anterior, que defenderá el título. También participarán José Manuel Verdugo y Oriol Antolí, dos corredores que han participado recientemente en el Mundial de Backyard Ultra, en Tennessee (EEUU), y que son referentes del mundo de la ultramaratón. La modalidad fue creada por el norteamericano Gary Cantrell, también llamado Lazarus Lake, un famoso diseñador de carreras de ultrarresistencia.
La cita también un desafío enorme desde el punto de vista mental, se ha ido consolidando en los últimos años. “La carrera nació en 2012, en 2019 lo importamos a España”, cuenta el director. Pratdip, la Serra d’Almos o ahora Vilabella han sido algunos municipios de la provincia que han albergado esta competición de estructura tan sencilla como extrema. La Pobla de Mafumet también acogerá esta ‘backyard’ en mayo. Las victorias y el número de vueltas en el circuito acaban abriendo las puertas de competiciones internacionales.
Una prueba solidaria
La carrera de Vilabella tiene también un carácter solidario: a la hora de recoger el dorsal, cada participante tendrá que aportar 5 kilos de comida, que se destinarán al Banc dels Aliments de la provincia de Tarragona.
La Backyard Ultra está organizada por la Associació Esportiva Camins de Pedra, con la colaboración del Ayuntamiento de Vilabella, la entidad Corredellons Vilabella y el apoyo de la Diputació. El punto de partida será la piscina municipal, que será también el centro neurálgico del evento durante todo el fin de semana. Es el tiempo que se calcula que dure el acontecimiento... aunque nunca se sabe. "El lunes por la mañana tenemos que ir a trabajar, por eso empezamos el viernes, para que dé tiempo, aunque estamos ante una carrera que puede no acabar nunca", concluye Fernández.