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Así fue la carrera en bucle de Vilabella: frío, lluvia, viento, 42 horas corriendo y final sorpresa

El pequeño municipio del Alt Camp ha acogido este fin de semana The Last Lap-Backyard Ultra, una prueba de resistencia consistente en dar vueltas sin parar a un circuito de 6,7 kilómetros. Casi 200 participantes se las vieron con las duras condiciones climatológicas

Un instante de la prueba celebrada este fin de semana en Vilabella (Alt Camp).Jordi Santacana

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Con toda Tarragona sumida en un temporal de viento, frío y hasta nieve, aún quedaron valientes que se pasaron buena parte del fin de semana corriendo contra las inclemencias y los fenómenos meteorológicos adversos. Entre el viernes y el domingo, Vilabella (Alt Camp) acogió The Last Lap-Backyard Ultra, una prueba sin final consistente en dar vueltas a un circuito de 6,7 kilómetros una y otra vez hasta que queda un solo participante. 

Al final, 191 atletas tomaron la salida, el pasado viernes a las 22.00 horas, en mitad de un ambiente festivo en el pueblo por la celebración de una prueba con un marcado carácter social pero también de nivel exigente y, en esta edición, bajo condiciones extremas. exigente

La criba de las inclemencias del tiempo

Primero comenzó una ligera lluvia, que conforme entraba la madrugada se hizo más intensa. Los corredores fueron sumando vueltas, haciendo frente a una temperatura que oscilaba entre los tres y los cuatro grados. 

Al amanecer, la dureza del recorrido, englobado en una de las categorías más duras de la resistencia, ya había hecho una criba más grande de lo habitual a causa del desgaste acumulado por el viento y la lluvia. En esos primeros momentos de la mañana unas 120 personas se mantenían en competición, abordando esos 6,7 kilómetros que había que completar en una hora, y así en constante bucle, y con poco tiempo para el descanso y reponer fuerzas. 

Corredores toman la salida de una vuelta en un punto de control de la carrera de Vilabella, celebrada este fin de semana.Jordi Santacana

Tal fue la escabechina provocada por el paso de los kilómetros que solo 30 personas se adentraron en la segunda noche, cuando se recrudecieron, si cabe, las condiciones: más frío y más viento. "El viento complicó muchísimo la carrera y afectó a los participantes", explica Marc Fernández, director de carrera. 

Finalmente, se produjo un desenlace lleno de épica y heroicidad y, a su vez, inesperado en este tipo de formatos. Juan Heredia, de L'Espluga de Francolí, y Raúl Romero, de Barcelona (y ganador en 2025), pugnaron en un mano a mano emocionante y demostraron, como grandes especialistas, ser los corredores en mejor forma de la cita. Ambos aguantaron hasta la vuelta 42 y decidieron, en una suerte de pacto de no agresión, no seguir más. No hubo, pues, ganador, de forma que ambos atletas acabaron completando 281,65 kilómetros de carrera, en día y medio de competición. Toni Quiñones fue el tercero en ese cómputo. Hizo 36 vueltas y marcó 241,42 kilómetros. 

La salida de la prueba, el pasado viernes, a las 22.00 horas.Jordi Santacana

En la modalidad femenina, la participante que más aguantó fue Margarita Mateu, después de dar 27 vueltas al trazado y de contabilizar 181,06 kilómetros. Su principal competidora en el evento fue Manuela Vilaseca, que alcanzó el giró número 22, el equivalente a trotar 147,53 kilómetros. 

La carrera tarraconense, organizada por la Associació Esportiva Camins de Pedra, con la colaboración del Ayuntamiento de Vilabella, la entidad Corredellons Vilabella y el apoyo de la Diputació, también tenía un carácter solidario: a la hora de recoger el dorsal, cada participante debía aportar 5 kilos de comida, que se destinarían al Banc dels Aliments de la provincia de Tarragona. Se recogieron un total de 1.450 kilos de comida.