Fútbol
El Reus recupera el éxito y se inyecta autoestima
Los rojinegros vencen al Porreres con una versión muy práctica y mantienen su puesto de privilegio en la tabla (2-0). Marcan Sandro y Ricardo Vaz
Los jugadores del Reus celebran el primer gol de Sandro.
A falta de poesía, hubo curro, trabajo de orfebrería. Con esa pose solucionó el Reus su compromiso ante el Porreres, un éxito que le devuelve al buen camino, después de algún tiempo confundido, maniatado por las ausencias y por la escasez de resultados. Bastó esta vez con un córner y una contra para acabar con la resistencia rival, recoger el botín, recuperar autoestima y pensar en el próximo domingo en Barbastro. La dedicación a la causa nunca ha faltado.
Fue un Reus de perfil bajo el del primer episodio. Carrasco modificó la fisonomía del once con Melo en el centro de la zaga, Recasens como pivote defensivo y Fran en lugar de Ricardo Vaz en la ofensiva. Quizás lo más sorprendente respondió al carril izquierdo. Casals visitó el banco, con chance para Céspedes, uno de los recién llegados durante el mercado invernal. Tanta modificación no fructificó, porque el equipo no halló la continuidad en el juego.
El Porreres, con una estructura de 5-4-1 presentó un campo de minas, envió el juego al apartado físico y eso perjudicó a los locales, poco delicados con la pelota. En todo caso, a bse de deseo, el Reus generó las llegadas más venenosas. Siempre con Alberto Benito como argumento principal. Pocas veces un lateral derecho cuenta con tanta influencia en la creación de ocasiones. A los ocho minutos, sirvió Céspedes con la zurda y la pelota cayó en la otra orilla, Benito ejecutó de primeras, aunque desviado.
Los reusenses pidieron penalti en una acción que se fabricó Fran, cuando intentó ceder a la llegada de un centrocampista de segunda línea, su defensor llegó tarde y le pateó. El colegiado consideró que no era suficiente. La producción ofensiva del Reus acabó a los 20 minutos, cuando Ustrell cedió de nuevo a Benito, armó la pierna el carrilero, pero ese tiro colisionó con el cuerpo de un rival. El descanso compareció entre protestas e imprecisiones. O el Reus subía el nivel o no le alcanzaba.
Imagen del partido de este mediodía.
Pacheco dispuso de un papel fundamental en el éxito a pesar de aparecer poco en el partido. Sus reflejos impidieron el gol de De Tomás en el amanecer del desenlace, tras un remate clarísimo desde la boca del gol, en área chica. Pacheco la escupió abajo providencial. Una parada de puntos.
El Reus se agarró a un balón para descoser el resultado. En días de poca lucidez, la estrategia suele traer el sol. A los 57 minutos, Xavi Jaime sirvió el córner, Fran lo acompañó al poste y Sandro Toscano recogió el rechace para convertir el 1-0. Un premio merecido porque el de Cambrils nunca escatima un esfuerzo, pone al servicio del equipo cualquier trabajo de intendencia, no pierde un balón. Probablemente, de los actores con rendimiento notable cada fin de semana. Un valor seguro.
Los rojinegros, sin celebrar demasiado, aprovecharon su momento para cerrarlo a la contra, ya con la rotación activada, con Aitor Serrano y Ricardo Vaz en el campo. Justamente Aitor cazó una pelota en campo propio y halló mar abierto, su escenario idílico. Avanzó con rapidez supersónica y eligió bien en la decisión crucial. Asistió a Ricardo Vaz que definió con sutileza para el 2-0.
En realidad, las modificaciones la sentaron bien al Reus, que acabó muy firme, incluso instalado en campo rival, con varios acercamientos que merodearon el gol. En todo caso, sin su versión más estética, el Reus solventó una matinal rara de fútbol y se inyectó ego y orgullo para el futuro.