Un punto que sabe a poco (Nàstic 0-0 Villarreal B)

El Nàstic empata a cero en un encuentro en el que tuvo ocasiones para llevárselo en la segunda mitad

| Actualizado a 19 marzo 2022 06:35
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El Nàstic se tuvo que conformar con un punto en su visita al Villarreal B aunque mereció más. El planteamiento salió a medias. Consiguió desactivar la peligrosa línea ofensiva amarilla y armar contragolpes a base de recuperaciones altas. Faltó algo que ya viene faltando en todo el curso, claridad en los metros finales. 

Tras tres jornadas calcando el once titular, Raül Agné apostó por introducir cambios más para sorprender al rival y para sacudir un poco al equipo en busca de reactivar jugadores. Cayeron Pablo Fernández, con molestias, y Robert Simón, además de la ausencia obligada de Quintanilla por lesión. Aythami ocupó el lugar del vasco mientras que Carbia formaba la dupla atacante con Dani Romera para atacar con movimientos a la espalda de la zaga castellonense. La gran sorpresa no fue la presencia de Nil por el costado izquierdo sino la de Bonilla por la derecha. Un movimiento para aprovechar la zurda del soriano a pierna cambiada.

Si el Villarreal B ha bajado pistonada, pese a seguir siendo el segundo de la tabla, lo es porque su precisión con balón ha perdido excelencia. Sobre todo en la salida con los centrales. Ya era uno de sus pocos defectos, pero con el paso de la temporada se ha agravado. Cortar ese primer pase era vital en el plan de partido tanto a nivel defensivo como ofensivo. Era evitar que el balón llegara a los jugadores más talentosos del minisubmarino, concentrados del medio del campo hacia arriba y al mismo tiempo aprovechar esos errores para acometer ataques rápidos con pocos metros para recorrer. 

Ribelles fue el que mejor entendió la idea. Estuvo siempre bien posicionado entre líneas para rescatar esos balones sin dueño que soltaba la zaga amarilla. Faltó sacarle algún provecho. Calcular más los pases al espacio. No era fácil. El chapucero que caía sobre el Mini Estadi hacía que la pelota ganara velocidad al rodar por el césped. Tampoco los movimientos de los atacantes acompasaron con los pasadores. Sí cumplió con el cometido de mantener alejado al Villarreal B de los dominios de Manu García, amenazado solo con disparos lejanos que atrapó con seguridad el arquero.  

La acción que buscó el Nàstic durante toda la primera parte llegó en el tiempo de prolongación del primer tiempo. Fran Carbia se retó con Dela en un cuerpo a cuerpo que el tarraconense pareció ganar aunque acabó derribado. En una decisión más que sorprendente el colegiado murciano castigó al ‘7’ grana con una falta inexistente. Si algo hubo, fue penalti. Se comió otro en el lado contrario.

El segundo tiempo no cambió el guión pese a los cambios. Robert Simón entró directo del vestuario y fue el que dispuso de una de las más claras. Fruto de una nueva recuperación de Ribelles. El Nàstic seguía viviendo de los robos. Simón encaró desde lejos y optó por un tiro cruzado que no encontró puerta. A los jugadores tarraconenses les faltaba claridad cuando conseguían plantarse en zona de peligro. 

Con el paso de los minutos el Nàstic iba creciendo. Se acercaba con más propiedad al área rival y tenía las oportunidades más claras. Más no pudo ser la de Jannick que pisanso casi el área pequeña se hartó de balón y le pegó por encima del travesaño. Ni uno ni otro lograron perforar la meta rival y firmaron el armisticio.

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