Economía

Qué pasará con Mediapro tras la salida de Tatxo Benet

La sustitución de Tatxo Benet por Sergio Oslé es el gesto más visible de una estrategia impulsada por Orient Hontai, el fondo propietario, para enderezar un grupo con problemas de rentabilidad y tensiones internas

Tatxo Benet (en el centro) y Jaume Roures (a su derecha) tras la firma del acuerdo entre Mediapro y la Serie A italiana en 2018DT

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Mediapro, una de las principales productoras y empresas de servicios audiovisuales multinacionales, con sede en Barcelona, inicia hoy una nueva etapa con la salida de Tatxo Benet de la presidencia y el nombramiento de Sergio Oslé como presidente ejecutivo, en una decisión promovida por el accionista mayoritario, el fondo chino Orient Hontai.

La sustitución de Benet por Oslé es el gesto más visible de una estrategia impulsada por los propietarios para enderezar un grupo con problemas de rentabilidad y tensiones internas. El éxito de la nueva etapa dependerá de la capacidad de los nuevos directivos para revertir la caída de ingresos, recuperar la confianza de los mercados y asegurar contratos estratégicos. Es una misión para la que disponen de experiencia directiva pero que enfrenta retos financieros y legales de primer orden.

Fundada hace más de tres décadas por Jaume Roures, Tatxo Benet y Gerard Romy, Mediapro ya era un grupo internacional de 7.000 empleados con presencia en más de 30 países cuando llegó Orient Hontai, que en 2018 compró el 56% del capital por 900 millones de euros. Tras la crisis ocasionada por la pandemia, el grupo chino inyectó 620 millones para sostener la compañía, operación que diluyó la participación de Roures y Benet, los dos fundadores que permanecían en la multinacional.

Carlos Núñez, nuevo CEO

El cambio en el equipo directivo se ha producido tras “conversaciones amistosas” entre Benet y los representantes del fondo. El contrato de Benet vencía el 31 de diciembre de 2025. Como nuevo consejero delegado ha sido propuesto Carlos Núñez, ex-presidente de Prisa Media hasta febrero de 2025, aunque su incorporación podría verse retrasada hasta marzo de 2026 por una cláusula de no competencia.

Los números de Mediapro han sido la razón principal que ha motivado la reestructuración. En 2024, los ingresos del grupo cayeron alrededor de un 11%, hasta aproximadamente 1.068 millones de euros, y el EBITDA se desplomó un 36%, en torno a 111 millones, según fuentes del sector. Esa sensible reducción del rendimiento operativo llevó a la agencia Moody’s a degradar la calificación crediticia del grupo en julio de 2025: pasó de B2 a B3, considerada como “altamente especulativa” y de gran riesgo.

Un factor determinante en ese empeoramiento fue la pérdida del contrato para la producción de los partidos de LaLiga, uno de los acuerdos más lucrativos del grupo, cuya rescisión ha lastrado ingresos y previsiones para 2025. La situación obligó además a la compañía a aplicar un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que afectó a 180 trabajadores.

Qué pasará ahora

El nombramiento de Sergio Oslé —directivo con amplia trayectoria en telecomunicaciones y medios— responde a la intención de Orient Hontai de “profesionalizar” la gestión y recuperar la estabilidad financiera y reputacional del grupo. Para los proveedores, productoras locales y empresas tecnológicas que colaboran con Mediapro, el relevo puede suponer cambios en la cartera de proyectos y en las condiciones comerciales.

Además, la empresa afronta un panorama jurídico y de confianza accionarial complejo: la salida forzada de Jaume Roures a finales de 2023 desembocó en tensiones públicas y en un contencioso judicial entre Mediapro y su cofundador por la titularidad de determinadas sociedades del grupo. La reestructuración que ahora comienza no se limitará a un mero cambio de sillones, sino que podría implicar ventas de activos, reordenaciones de cartera y medidas de recorte de costes.

De cara al futuro, el nuevo equipo deberá priorizar la contención del gasto, la renegociación de deuda y la búsqueda de nuevas líneas de ingresos (contenidos, licencias internacionales y servicios tecnológicos). Es probable que el foco inicial de su acción esté en la eficiencia operativa y la recuperación de márgenes.

La pérdida de contratos como LaLiga obliga a replantear la operación comercial de Mediapro: mayor producción propia, alianzas estratégicas o concentración en servicios a otros agentes del sector (plataformas, tecnología de transmisión, etc.).

En el conjunto de la industria audiovisual catalana, el ajuste de Mediapro podría traducirse en una reducción temporal de subcontratos, pero también en oportunidades para productoras y técnicas locales que puedan adaptarse a nuevos formatos o servicios para plataformas internacionales.