Gestión
Miguel Ángel Ariño (IESE): "Se abrirá una brecha entre quienes adoptan rápido la IA y los que no"
El profesor de IESE Business School participa en una nueva edición del ciclo de jornadas 'Bon dia Tarragona' organizado por la Cambra de Tarragona
Miguel Ángel Ariño, profesor de IESE Business School, en la Cambra de Tarragona.
Hoy, la ventaja competitiva de la Inteligencia Artificial para las empresas "puede estar en el ritmo de adopción y la calidad de los datos, aunque son ventajas que no son sostenibles, porque al final la IA será algo común". Lo ha explicado esta mañana Miguel Ángel Ariño, profesor de IESE Business School, durante una charla titulada Cómo integrar la IA en la toma de decisiones, en el marco del ciclo de jornadas 'Bon dia Tarragona', organizado por la Cambra de Tarragona.
El hecho de que la adopción de la IA en las organizaciones empresariales llegue a ser masiva en algún momento, sin embargo, no revertirá el efecto de las decisiones que se tomen hoy. "Se abrirá una brecha entre quienes lo adopten más rápido y los que no", ha vaticinado Ariño, que también ha admitido que "la implantación de la IA en la empresa no está siendo tan fácil, por la dificultad de integrarla en los procesos".
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Este profesor de IESE Business School, que centra sus actuales investigaciones en las áreas de toma de decisiones y gobierno de organizaciones, ha enumerado las cinco características de una decisión en la que, a su entender, está implicada la IA: especificidad de la situación; interpretabilidad del proceso y del resultado; número de alternativas; velocidad de la decisión; replicabilidad de la decisión. En todas ellas, la inteligencia natural (humana) debería tener la última palabra. A diferencia de la inteligencia artificial, donde el algoritmo es el centro y termina decidiendo la alternativa más probable, "el humano utiliza el juicio".
A partir de aquí, Ariño ha establecido tres métodos para la toma de decisiones. El primero de ellos es la 'delegación total'. Se trata de una opción indicada "cuando el contexto es muy específico y la interpretación del resultado no es importante, con muchas alternativas y donde la velocidad y la repetición son importantes". Con una precisión crucial: "Se delega la decisión, no la responsabilidad". Es decir, que si la IA toma una 'mala' decisión (porque "se pueden replicar los sesgos humanos, y con ello amplificarlos"), no se le puede atribuir responsabilidad a la máquina, sino al humano que en última instancia siempre habrá detrás.
La atribución de responsabilidades a partir de decisiones delegadas por completo en la IA abre hoy un escenario que puede reconfigurar sectores como el asegurador. "¿Quién paga?", se ha preguntado Miguel Ángel Ariño. El segundo método en la toma de decisiones con intervención de la IA es el 'secuencial', donde "la IA da el input y luego un grupo de personas decide". Respecto a la delegación total, con este método "se pierde velocidad y también se pueden dar falsos negativos", donde la IA descarta de antemano alternativas viables, que nunca llegan a ser presentadas ante los humanos para que tomen una decisión sobre ellas. "Son situaciones en los que la decisión debe ser parcialmente explicable, y donde no es necesario ni la velocidad ni que sea replicado".
Este profesor de IESE Business School ha cerrado su charla con el tercer método en esta toma de decisiones: la 'agregación'. En este caso, "el algoritmo es un elemento más a la hora de tomar la decisión, y cuanto más específico es el contexto, mejor será la aportación de la IA". Los agentes de IA son el caso más conocido. "Hay empresas -señala Ariño- que han puesto a un agente de IA como miembro del consejo de administración". Dicho esto, ante la futura entrada masiva de la IA en las organizaciones, el valor estará en lo humano.: "La interacción de personas será lo más valioso". De otra forma, "como los algoritmos dirijan las empresas, malo".