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Living labs para abordar los desafíos del cambio climático

Los living labs pueden ser una palanca estratégica para que sectores económicos se adapten al cambio climático

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El cambio climático es un problema que no sólo afecta al medio ambiente, sino también a la economía. La pérdida de cosechas, los desastres naturales y el aumento del nivel del mar son solo algunos de los efectos adversos que pueden tener un impacto en la economía global y local. Para abordar estos riesgos, se necesitan soluciones innovadoras y efectivas que nos permitan evitarlos o adaptarnos a ellos.

Desde Eurecat y el Centro en Resiliencia Climática, apostamos por las Terres de l’Ebre y Catalunya para convertirse en un referente en la transición ecológica. En este sentido, hemos sentado las bases para la creación de una red de living labs, espacios colaborativos donde investigadores, empresas, administración y comunidades trabajan juntos para desarrollar y probar nuevas tecnologías y soluciones, como una herramienta poderosa en la lucha contra el cambio climático.

Los living labs ofrecen varias ventajas sobre los enfoques tradicionales de investigación y desarrollo.

En primer lugar, al probar tecnologías y soluciones en entornos del mundo real, pueden proporcionar una evaluación más precisa de su efectividad e impacto. Esto es especialmente importante en el contexto del cambio climático, donde pequeños cambios en el medio ambiente pueden tener impactos significativos en los ecosistemas y las actividades económicas.

Además, gracias a su enfoque colaborativo e interdisciplinario facilitan el intercambio de conocimientos y recursos, fomentando el desarrollo de nuevas ideas y visiones hacia soluciones más efectivas que tengan en cuenta los complejos factores sociales, económicos y ambientales que contribuyen y se ven afectados por el cambio climático. Así, al proporcionar un espacio donde las tecnologías se pueden co-desarrollar y co-testar en entornos del mundo real, con la participación de partes interesadas clave, conducen a soluciones más efectivas, consensuadas y sostenibles que son más propensas a ser adoptadas y ampliadas.

En este contexto, el Living Lab Ebre Bioterritori apuesta por un enfoque participativo de co-diseño y co-creación de soluciones para abordar las problemáticas derivadas del cambio climático en un territorio tan vulnerable a estos cambios como son las Terres de l’Ebre. Impulsado por el Centro en Resiliencia Climática, que cuenta con el apoyo del ayuntamiento de Amposta, municipio en el que está ubicado, ha sido implementado por Eurecat en el marco del PECT Ebre Bioterritori, un proyecto cofinanciado por la Generalitat de Catalunya a través de los fondos FEDER y la Diputació de Tarragona. En este living lab ya se trabaja con esta metodología colaborativa para co-diseñar un plan de desarrollo de infraestructuras verdes y usos ecoturísticos para el Delta del Ebro, así como un plan de fomento de la bioeconomía y el desarrollo de soluciones basadas en la naturaleza que fomentarán la resiliencia climática de este territorio.

Los living labs pueden ser una palanca estratégica para que los diversos sectores económicos se adapten a los impactos del cambio climático, promoviendo una economía verde sostenible y próspera.

Para ello, es importante que los gobiernos y las empresas reconozcan su valor y los apoyen para que se conviertan en una parte integral de la generación de respuestas innovadoras ante los retos que conlleva. Al trabajar juntos, podemos desarrollar soluciones efectivas y escalables que aborden los riesgos del cambio climático, protejan nuestro planeta y adapten nuestra economía para hacerla más resiliente y sostenible.

Nil Álvarez es investigador de la Línea de Cambio Climático de Eurecat y del Centro en Resiliencia Climática