Medio ambiente
España considera “una línea roja” rebajar las ambiciones climáticas de la UE para 2040
El Estado defiende un objetivo de reducción de emisiones del 90% para 2040 y una meta intermedia del 72,5% para 2035
La vicepresidenta tercera del Gobierno español, Sara Aagesen (derecha), durante la reunión extraordinaria de ministros de Medio Ambiente de la UE.
España considera “una línea roja” rebajar las ambiciones climáticas de la Unión Europea para 2040, un asunto que los ministros de Medio Ambiente de los 27 discutirán este martes en Bruselas para evitar que la UE llegue a la COP30 sin una hoja de ruta. Según la ministra para la Transición Ecológica del Gobierno español, Sara Aagesen, la Unión debería apostar por la “máxima ambición” y fijar un objetivo de reducción de emisiones del 90% para 2040 respecto a los niveles de 1990, con una meta intermedia del 72,5% de cara a 2035. “Hay mucho en juego; nos jugamos nuestro liderazgo internacional [...] y hablamos de una Europa más unida y cohesionada, una Europa de competitividad y certezas”, ha señalado la dirigente socialista.
Para la también vicepresidenta tercera del Gobierno español, la visión del Estado ha sido la de mantener la “máxima ambición” en los objetivos de reducción de emisiones. Aunque reconoce que España “ha entendido” que países como Francia, Italia o Alemania hayan reclamado más flexibilidad para alcanzar la reducción de emisiones, Aagesen defiende que “ahora es el momento de cerrar este expediente y lograr una orientación general”.
Además de los objetivos de reducción de emisiones, la discusión ministerial de este martes también debe servir para que los Estados aprueben la actualización de los compromisos nacionales para reducir las emisiones contaminantes hasta 2035. Se trata de la llamada contribución determinada a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés), una parte fundamental del Acuerdo de París, que exige que cada miembro de la convención actualice sus compromisos de reducción de emisiones cada cinco años.
En cuanto a los NDC, la opción que gana más fuerza entre los Estados es la de acordar una horquilla de porcentajes de reducción de emisiones, que iría del 66% al 72,5%. En este caso, Aagesen reivindica la opción del 72,5%. En términos generales, la ministra española considera que la UE ya va “demasiado tarde” y subraya la importancia de llegar a la cumbre de la COP30 de Brasil con un camino “de referencia” para alcanzar los nuevos objetivos.
“Es una decisión que tiene que ver con la ciencia, con todo lo necesario para el liderazgo y la ambición europea, y que también está relacionada con la competitividad de Europa y con ofrecer certeza para las inversiones”, ha resumido.
Optimismo de la Comisión Europea
El comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, espera llegar a un acuerdo que permita a la UE asegurar la continuidad de la política climática. En una declaración a los medios previa a la reunión, Hoekstra ha sido crítico con países como Estados Unidos, que han relegado la COP30 a un segundo plano. “Consideramos muy significativo que Estados Unidos haya decidido retirarse; estamos hablando del segundo mayor emisor del mundo, con un 11% del total, y esto claramente tiene consecuencias muy perjudiciales”, ha comentado.
Al mismo tiempo, el comisario de Clima ha reiterado que Europa debe ser capaz de llevar a cabo políticas que aseguren una economía más verde, pero también rentable e independiente. El dirigente neerlandés asegura que “tanto la propuesta para el NDC como para el Objetivo 2040 son de las más ambiciosas en el contexto internacional, lo que demuestra que Europa es pionera en políticas climáticas”.
La COP30 será una buena oportunidad para poner sobre la mesa los puntos de partida de las distintas regiones del mundo, pero Hoekstra tiene claro que una solución unidimensional ya no sirve. “Europa debe seguir avanzando, pero también debe asegurarse de que el resto del mundo lo haga, ya que actualmente el 94% de las emisiones se producen fuera del territorio europeo”, ha señalado.