Los estrenos de la semana en Tarragona: 'Logan', las últimas garras de Hugh

El australiano se despide de su personaje en los X-Men en un filme violento que recuerda los grandes westerns crepusculares

Hugh Jackman encarna por última vez a Lobezno. Se ha metido en la piel del mutante de las garras de Adamantio durante los últimos 17 años: en X-Men (2000), X-Men 2 (2003), X-Men: La decisión final (2006), X-Men Origins: Lobezno (2009), X-Men: Primera generación (2011), Lobezno inmortal (2013), X-Men: Días del futuro pasado (2014), X-Men: Apocalipsis y, ahora, Logan (2017).

El filme arranca cuando ya ha pasado un año tras los eventos de X-Men: Días del futuro pasado. Logan ha decidido no volver a usar sus poderes ni sus garras, pero cuando una malvada organización liderada por Nathaniel Essex intenta utilizar al resto de mutantes que quedan en el mundo, convirtiéndolos en armas para usar en su beneficio, Logan se verá obligado a volver a ser Lobezno una vez más...

En esta ocasión veremos a un envejecido Lobezno que debe proteger con la ayuda del profesor X (Patrick Stewart) a Laura, una niña mutante (la española Dafne Keen) perseguida por la organización criminal.

Jackman da un paso más con su nuevo y último Lobezno, ya que su papel es, a la vez, una especie de ‘padre de familia’, al que corresponderá poner a salvo a Laura y el resto de niños mutantes, a través de la frontera con Canadá. La Laura que interpreta Dafne es ‘una máquina de matar’, pero que bajo el contacto con Logan y el Profesor Xcambia, reacciona al amor y genera sentimientos familiares.

Sobre su adiós a Lobezno, Jackman señala que «todos en el equipo sabíamos que era la última vez que interpretaría ese papel», el del mutante cuyas poderosas cuchillas mantienen la vitalidad y poder destructor, por mucho que el personaje haya envejecido. Su Logan necesita gafas para ver de cerca, es un superhéroe en el que se aprecia el paso del tiempo y, además, descubre que tiene descendencia.

En cuanto a la violencia que se muestra en la película, el actor australiano cuenta que fue realizada así a propósito porque Lobezno «es un hombre que fue creado para ser un arma durante toda su vida».

Violencia sin sutilezas

Logan es la cinta más dura y violenta de Marvel hasta la fecha, con litros de sangre, desmembramientos varios y palabrotas a diestro y siniestro. Su calificación R está justificada y, lejos de ser gratuita, sirve para ilustrar la triste historia del último viaje del de las garras de Adamantio.

Por eso, este Lobezno recuerda los westerns crepusculares, en los que se siente y presiente el posible final trágico que está por venir. El final también de un personaje (en este caso el del personaje al que dice adiós Jackman) que está a las puertas de una derrota. Por eso, Hugh Jackman se entrega en cuerpo y alma a su alter ego, dejándose la piel y la sangre (a chorros) para que olvidemos todo lo que habíamos visto hasta ahora de su personaje.

Y, en ese viaje hacia los desconocido, Lobezno cuenta con dos compañeros.

Junto a él estará el viejo, cansado, culpable y enfermo Profesor Xavier. Por último, la joven Dafne Keen irrumpe en pantalla por la puerta grande. La mortal Laura es mucho más que una máquina de matar. Una niña asustada, desprovista de infancia, que no entiende cuál es su lugar en el mundo. El suyo es un personaje complejo que no solo sirve para la última redención de Lobezno y el Profesor X, sino que atrapa al espectador con cada mirada.

Esta vez nuestro superhéroe escapa de muchos tópicos a los que nos tenía acostumbrados Marvel. Lobezno y Jackman atraviesan de un zarpazo la pantalla para dejarnos sin el mutante más icónico y querido.

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