¿Nos espera un verano más caluroso que el pasado?

Desde la Aemet creen que será «muy cálido», pero no se aventuran a afirmar si superará al de 2022

El verano, que dará comienzo el próximo 21 de junio, se prevé de nuevo muy caluroso y con tormentas «más abundantes que otros veranos» en España, después de la primavera más cálida en los últimos 62 años.

El portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Rubén del Campo, ha explicado que las probabilidades apuntan a un verano no solo cálido, sino «muy cálido», y tormentoso.

«No podemos saber aún si será más caluroso que el verano del año pasado, pero podría situarse entre los 5 más cálidos de los últimos 30 años», ha explicado el portavoz.

Respecto a las lluvias para esta estación veraniega, que durará aproximadamente 93 días y 16 horas, y terminará el 23 de septiembre con el comienzo del otoño, la precipitación salvo para el Cantábrico y las Islas Canarias, donde no hay una tendencia clara, estará entre un 40 o un 50 por ciento por encima de la media para esta época.

Pese a ello, ha lamentado que la realidad es que en verano aunque llueva, las precipitaciones normalmente no suelen ser abundantes como para paliar situaciones de sequía meteorológica y «habrá que esperar a otoño» a ver cómo evoluciona la situación de escasez de agua.

Por otra parte, y con respecto a la primavera, desde Aemet han resaltado que se trata de la más cálida de la serie histórica, cuyo arranque se sitúa en 1961: se ha comportado «extremadamente cálida», con una temperatura en la España peninsular de 14,2 grados, y supera en 0,3 grados a la más cálida hasta ahora, que fue la del año 1997.

Los meses de marzo y abril han mostrado un comportamiento muy cálido: marzo fue el tercero más cálido de la serie, mientras que abril arrojó una temperatura media superior en 3 grados al promedio normal y además tuvo lugar un «importante episodio de altas temperaturas» a finales de mes.

En este punto, Del Campo ha destacado que entre los días 25 y 29, de abril todas las jornadas fueron «las más cálidas para esas fechas desde, al menos, 1950»; Córdoba alcanzó una temperatura máxima de 38,8 grados, la más alta registrada en la España peninsular en abril.

Mayo, en cambio, se trató de un mes normal en conjunto, aunque con marcadas diferencias entre los diez primeros días, que conformaron un período cálido, y el resto del mes, con temperaturas en general por debajo de lo normal en el conjunto de España.

En cuanto a las precipitaciones, ha sido la segunda primavera más seca de la serie histórica con una precipitación acumulada en la España peninsular de 95 litros por metro cuadrado, cifra que corresponde únicamente al 53 por ciento del valor normal dentro del período de referencia 1991-2020.

La Aemet ha confirmado que «tan solo la primavera de 1995, con 85 litros por metro cuadrado, fue más seca que la de 2023, y son los únicos casos, desde al menos 1961, en que no se llegan a acumular como mínimo 100 litros por metro cuadrado en primavera».

Sin embargo, Del Campo ha afirmado que dado el carácter muy seco de la primavera, al concluir dicha estación «España continuaba en la situación de sequía meteorológica que comenzó en el invierno 2021-2022», además de la sequía de larga duración (correspondiente al análisis de las precipitaciones de los treinta y seis meses previos) que comenzó a finales del pasado año.

Por meses, marzo fue muy seco, ya que las precipitaciones solo alcanzaron el 36 por ciento de su valor normal, el sexto más seco de la serie, y abril fue extremadamente seco, con precipitaciones que apenas superaron la quinta parte de lo normal, el más seco desde que hay registros.

Mayo ha cerrado con un balance normal, sobre todo por los continuos chubascos que se produjeron, de manera casi generalizada, en el territorio peninsular y las Baleares, durante la segunda quincena del mes.

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