El billete karateka

Aprende magia con el Mag Gerard

Los que tenéis una edad parecida a la mía... Aquí algunos se preguntarán: «Y qué edad debe de tener, Mag Gerard?». Bueno, estas cosas no se preguntan a un artista ilustre y ponderado como yo... Bien, digamos que los que tengáis entre 30 y 40 años probablemente recordaréis una película que triunfó en los años ochenta y que tuvo diferentes secuelas... Ahora diréis: «¿La saga de las aventuras de Indiana Jones?». No, me refería a Karate Kid, protagonizada por Ralph Macchio y el adorable Pat Morita en el papel de Miyagi, a quién a todos nos hubiera gustado tener como abuelo.

Os confesaré que, después de ver la película, me apunté a una academia de kárate que había en mi barrio y desarrollé mis habilidades karatecas durante nueve meses. Un buen día dejé alucinado mi profesor Miguel (yo le decía Miyagi y él, a mí, Pequeño Mago Karateka) con la demostración siguiente:

En la escuela había una habitación habilitada como pequeña cocina con una nevera. El profesor Miguel, que era un hombre sano, tenía la nevera llena de frutas y verduras. A veces se preparaba un buen zumo de zanahoria por no perder su buena vista. Ya sabéis que quién come muchas zanahorias tiene muy buena vista... ¿A que no habéis visto nunca un conejo que lleve gafas?

Le pedí una zanahoria a mi profesor y un billete de gran valor a un compañero de la escuela, el que era de casa rica. Doblé el billete por la mitad, por su parte horizontal, y lo aguanté firmemente con la mano derecha. Con la mano izquierda cogí la zanahoria, también firmemente, y con un golpe seco del billete sobre la zanahoria conseguí partirla por la mitad.

Si lo probáis, veréis que es casi imposible... Os explicaré cómo lo hice: la mano derecha que aguanta el billete está cerrada y bajo el pulgar tiene el billete estirado, levantáis la mano y bajadla en arco un par a veces como preparación para el golpe final; a la tercera vez, el dedo índice de la mano derecha se estira mientras sigue aguantando firmemente el billete: este dedo será el que dará un golpe seco a la zanahoria que la otra mano aguanta y la romperá.

Algunas consideraciones a tener en cuenta: mejor hacer este juego con una zanahoria larga y delgada, de este modo será más fácil de partir, y más visible, a causa de su longitud. El brazo derecho está en movimiento de arriba abajo cuando el dedo de la mano que aguanta el billete se estira y, por lo tanto, no será visible para el público. Una vez se ha partido la zanahoria el dedo de la mano derecha vuelve a esconderse, cosa que refuerza la ilusión que ha sido realmente el billete el que ha roto la zanahoria.

Espero que os haya gustado esta pequeña historia que forma parte de mi vida y el juego que os acabo de explicar. Por cierto, hace unos meses volví al barrio que me había visto crecer y comprobé que la escuela de kárate ya no estaba. En su lugar ahora hay una tienda de frutas y verduras. No lo dudé ni un momento, entré y compré medio kilo de zanahorias.

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