‘Posesión infernal: El despertar’, macabro y espeluznante gore

Otra vuelta de tuerca. El director Lee Cronin nos ofrece una propuesta con sello propio pero que se arraiga en elementos clásicos de esta saga de terror

Sam Raimi se dio a conocer con su trilogía de Posesión infernal (1981, 1987y 1992), aunque ya había hecho una probatura previa con Within the Woods, de 1978. El terror, el humor y mucha sangre le sirvieron para que tras la original de Posesión infernal le siguieran Terroríficamente muertos y El ejército de las tinieblas.

Posesión infernal: El despertar es una perfecta continuación para los amantes del género. Sustos, terror y gore... mucho gore son los condimentos de esta historia de dos hermanas separadas cuyo reencuentro se ve interrumpido por el surgimiento de demonios poseedores de carne, empujándolos a una batalla por la supervivencia mientras se enfrentan a la versión de familia más aterradora que se pueda imaginar.

El cineasta Lee Cronin ha sabido coger el testigo de Raimi para darle una vuelta de tuerca más al Libro de los Muertos (Necronomicón). Tanto o aún más intensa que las anteriores entregas, esta nueva tragedia no se corta ni un pelo a la hora de mostrar todo tipo de horrores, que es lo que se estila en los últimos tiempos en el género. Un verdadero tour megaviolento en el que se abre un nuevo portal en el universo Evil Dead (Posesión infernal). El anterior abierto, en 2013, ya fue el ‘remake’ de Evil Dead dirigido por Fede Álvarez, que ahora se encuentra dirigiendo una nueva entrega de Alien.

En esta nueva entrega, como no podía ser de otra manera, la trama se articula en las posesiones, pasando a un segundo plano el drama familiar de las protagonistas para enfatiza -¡y de qué manera!- los fenómenos sobrenaturales que se producen a su alrededor.

Si antes era una cabaña en el bosque el escenario principal de la historia, ahora es un piso en el centro urbano, creándose así una sensación angustiosa en ese espacio cerrado y del que los supervivientes tratan de escapar del mal que han despertado. Se echa de menos también ese humor negro que Raimi supo impregnar su trilogía en medio de una película de terror. Aunque en una cosa excede, y con mucho, a sus predecesoras: sangre a cubos, que acompaña con truculentas voces y efectos prácticos (no digitales) que llevan al espectador a estremecerse. Una orgía macabra y espeluznante para los amantes y fieles del cine del gore. La sensación de realidad logra su efecto: pasarlo realmente mal durante hora y media para terminar pensando que la historia puede tener una continuación. Y tiene todos los números.

Cronin le ha insuflado savia nueva a una saga que parecía olvidada, dando ese salto final a mostrar lo que años atrás nadie (o casi nadie) hubiera hecho, añadiendo su propio sello pero arraigándose en los elementos decisivos que la hicieron triunfar en los años 80. Esta es una adaptación solo para incondicionales de Evil Dead.

El Necronomicón como base

Y es que leer el Necronomicón al que dio fama H. P. Lovecraft es lo que tiene. Se dice que era un libro hecho de piel humana escrito con saberes arcanos y magia ritual, cuya lectura provocaba la locura y la muerte. A pesar de la persecución, según Lovecraft, se realizaron distintas impresiones en España y Alemania durante el siglo XVII. Supuestamente, se conservarían cuatro copias completas: una en la biblioteca Widener de la Universidad de Harvard, dentro de una caja fuerte; una copia del siglo XV, en la Biblioteca Nacional de París; otra en la (ficticia) Universidad de Miskatonic en la inexistente ciudad de Arkham (Massachusetts, Estados Unidos) y otra en la Universidad de Buenos Aires (Argentina).

El mito hecho realidad en carne, hueso y sangre. Mucha sangre.

Manuela y José quieren mucho a sus hijos y, sobre todo, idolatran a sus nietos. Pero los primeros han tomado por costumbre dejar a sus retoños al cuidado de sus abuelos, y éstos ya no recuerdan la última vez que tuvieron un rato para ellos mismos.

Cocó, de ocho años, no encaja en las expectativas del resto y no entiende por qué. Todos a su alrededor insisten en llamarle Aitor pero no se reconoce en ese nombre ni en la mirada de los demás.

Michelle y Allen han llegado a un punto en su relación en el que están considerando los próximos pasos. Deciden invitar a sus padres (Diane Keaton, Susan Sarandon, Richard Gere y William H. Macy) para que finalmente se conozcan.

La vida de Thelma da un giro trágico cuando un accidente deja en coma a su hijo Louis, de 12 años. Decidida a despertarlo por todos los medios, acepta un decálogo de objetivos que había escrito Louis.

Hanna es una niña con pasión por los monstruos. Un día logra viajar al pueblo en el que viven: Monsterville. Allí descubre que son seres que temen a los humanos, con muchos miedos y complejos. Pero no todos los monstruos están de acuerdo en que una humana se pasee por su mundo e intentarán utilizar a la pequeña para cerrar definitivamente cualquier contacto con el mundo exterior.

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