Elisabet Bach: «El incremento del emprendimiento por necesidad nos preocupa»

Elisabet Bach, presidenta de Autònoms Pimec, estuvo recientemente en Tarragona, donde participó como ponente en un acto celebrado en la sede del Il·lustre Col·legi d’Advocats de Tarragona, donde se abordaron las últimas novedades de la reforma del sistema de cotización en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), que el Consejo de Ministros aprobó en julio de 2022, y que comporta un cambio sustancial en el modelo de cotización y en los mecanismos de protección social de este colectivo.

¿Cómo valoran desde Autònoms Pimec el último cambio legislativo en el RETA?

La reforma de las cotizaciones de los autónomos supone un gran cambio, porque hasta entonces, por decirlo de una manera, los trabajadores autónomos podíamos elegir la cuota que pagábamos, pero en cambio, ahora, tú tienes una franja ubicada en relación con tu franja de ingresos netos. Hay el nuevo concepto de tus rendimientos netos, en base a lo que te queda. Y eso es un cambio muy importante, porque acaba limitando la libertad que tenían los autónomos.

Entonces, ¿son críticos con esta reforma?

Nosotros hacemos una valoración positiva, porque compartimos el concepto de poder cotizar más en base a que el negocio funcione mejor, aunque sin olvidar que hay una parte del colectivo que tiene rendimientos muy bajos.

¿Facilita el emprendimiento el nuevo RETA?

Si hablamos de emprendimiento, en una etapa inicial hay una reducción de esa cuota, que hace que sea de 80 euros mensuales, lo cual pensamos que facilita ese emprendimiento. Con una base de cotización de 950 euros, es bastante ajustado. La problemática viene cuando pasan dos años y ese autónomo continúa con ingresos inferiores al salario mínimo, porque entonces las cuotas son entre 200 y 260 euros sobre unos ingresos de máximo 1.125 euros, y eso es un esfuerzo importante. Creo que, en este punto, no está bien resuelto, y la manera de hacerlo es con políticas activas de apoyo al autónomo.

Lo cual nos lleva a la derivada de la economía sumergida. ¿Es tanta como indica el estereotipo en este colectivo?

No tenemos datos de economía sumergida, pero no es algo sostenible. Incrementar la economía sumergida y a la vez la cotización, que no olvidemos que es contributiva, no sería sostenible. La situación más delicada se da en los tramos intermmedios de cotización, donde se tiene que valorar muy bien el encaje entre la economía familiar y del negocio, y por eso hemos defendido siempre que era necesario hacer una transición muy suave. ¿Cómo reaccionará la gente? Pues no me atrevo a decirle si dejará de hacer alguna factura o no.

¿Qué decantaría la respuesta hacia un lado o el otro?

En primer lugar, se trata de que las personas tengan información, con los conocimientos y los criterios. De ahí jornadas como la que celebramos en Tarragona. Pero en el colectivo de autónomos, la pregunta que suele surgir en este tipo de jornadas es: «Y en prestaciones, ¿salimos ganando?».

¿Y cuál es la respuesta?

Pues que eso no se ha terminado de resolver. Por ejemplo, a veces no te resuelve la situación de vulnerabilidad a la que pueden llegar determinadas personas. Por eso trabajamos para que vayan mejorando las prestaciones y las condiciones de acceso a ellas. Y que tengamos la sensación de que nos tratan igual que al personal laboral.

El colectivo de autónomos ha tenido tradicionalmente una cultura de cotizar lo mínimo y pagar una mutua, un plan de pensiones privado... ¿Ha cambiado eso?

Cuando nosotros, desde Autònoms Pimec, hemos hecho encuestas entre los socios, sobre si tienen planes de pensiones, o seguros, cotizando por la mínima, nos encontramos con que son una minoría los que tienen estos elementos o parte de ellos. Esa idea de cotizar por la mínima y buscarse la vida por la parte privada, que yo la tenía, cuando vi los resultados de las encuestas me desapareció. Y si la gente no hace el esfuerzo de cotizar más o tener alternativas, cuando nos jubilamos tenemos un colectivo muy precarizado.

Otra asunción cultural ha sido el tradicional carácter emprendedor en Catalunya, que ha hecho que proliferen pymes y, con ellas, emprendedores autónomos. ¿Ha cambiado esto?

Seguimos siendo un país con una dimensión empresarial pequeña, donde todo se concentra mucho en el autónomo y la micropyme. Pero debemos crecer y trabajar para que haya este crecimiento, para que la gente se gane la vida, y eso es algo que vemos como un ascensor social. Le diré que, en los últimos años, ha ido mejorando la vocación emprendedora, pero que al mismo tiempo el peso funcionarial ha crecido también.

¿No es paradójico?

Para muchas personas, en tiempos de crisis, el emprendimiento se ve como la única opción posible, y eso nos preocupa. Estamos viendo un incremento del emprendimiento por necesidad: es algo que nos preocupa y que requiere políticas sociales.

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