El fácil acceso a la pornografía

Los pediatras y psicólogos alertan de la facilidad con que los niños y adolescentes acceden a contenidos pornográficos a través de sus teléfonos móviles inteligentes y advierten de que prácticamente todo lo que saben de sexualidad se lo deben a la pornografía. De hecho, un reciente estudio asegura que hasta el 87% de los jóvenes y el 55% de las chicas acceden a imágenes pornográficas desde su smartphone con regularidad y hasta un 14% de ellos las consume a diario.

Al ser todavía un tema tabú en demasiados contextos, los jóvenes no se sienten cómodos para hablar de sexualidad en el entorno de la familia, de la escuela o con los profesionales de la salud, de modo que recurren al porno, convertido ya en un referente y en un modelo muy extendido en las relaciones sexuales de la nueva generación. Se trata de un problema especialmente grave. No solo porque la banalización del sexo y la promiscuidad que promueve la pornografía suponen un retroceso de años a la hora de mantener unas relaciones sexuales seguras, sanas y responsables, sino porque además explican datos como que la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual –como el gonococo, la clamidia o la sífilis– entre los chicos de 15 a 19 años se haya duplicado en apenas tres años.

También porque el modelo que emula el porno, el de la dominación sexual machista, contribuye a la cosificación de las mujeres y está detrás de una buena parte del aumento de abusos y violaciones juveniles, incluidas las grupales o en manada, así como de los embarazos no deseados. Esta situación representa un fracaso de toda la sociedad y buscar soluciones sin más dilación es una tarea que nos compete e interpela a todos, comenzando por los padres, que han de tener en cuenta que ese móvil que regalan a su hijo cuando es todavía un niño no es un objeto inocuo. Hay, pues, que permanecer vigilantes y apostar por el diálogo y la educación en valores.

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