Las medidas femeninas

Siempre me ha llamado la atención el buenismo de quienes pretenden proteger a las mujeres de sus propios estereotipos sobre la belleza femenina. Siempre acaban metiendo la pata.

Le ocurrió en su día al ministro de efímero recuerdo Bernat Soria, que tipificó la anatomía femenina en tres clases, cilindro, campana y diábolo, para que nadie se sintiese excluida de los cánones de belleza, con lo que consiguió cabrear a todo el mundo.

En esa línea de ocurrencias ahora tenemos un ministerio, el de Igualdad, dedicado en exclusiva a una supuesta equiparación de géneros y que presume de inclusivo, vaya usted a saber por qué. El ministerio que dirige Irene Montero, ideó un anuncio — «el verano es nuestro»— para que ninguna mujer se sintiese marginada de poder disfrutar de su cuerpo por originales singularidades que éste mostrase. Y ya está liada otra vez.

Paso por alto que de las decenas de miles de euros presupuestados para el anuncio sólo llegasen 5.000 a los machacas encargados de su realización, por lo que no es extraño que usasen, manipulasen y tergiversasen tan ricamente material ajeno. Pero vayamos al cartel en sí.

El uso torticero de imágenes retocadas viene a demostrar lo contrario de que presumen sus autores y que es que no consideran homologables los cuerpos que enseñan y que por eso se han permitido hacer de su capa un sayo. Para semejante bodrio sobran ministerios de Igualdad y otros chiringuitos que demuestran los prejuicios de sus responsables. Si la idea es liberar a la mujer, dejémosla que se libere sola antes que sus presuntos salvadores ahonden aún más en los estereotipos que dicen combatir.

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