Polarizando

Comparando el escenario político de este otoño con el tiempo atmosférico que vivimos encontramos que la polaridad se encuentra instalada en ambos ámbitos. Ha llegado noviembre y, sin embargo, ni el intenso frío y las lluvias se han instalado en esta primera quincena. Del calor pasaremos al frío. De la sequía, a la intensa lluvia.

Asimismo, centrando el objeto de este artículo en el ámbito político, y, en concreto, en los diferentes cauces que utilizan los dirigentes para hacernos llegar sus mensajes, nos encontramos que éstos también están polarizados.

La polarización, por tanto, se impone en todos los ámbitos de nuestra vida. Si nos fijamos con atención observamos que así es. La polarización está tomando cauces que en ninguna medida benefician al ciudadano. Recordando a Aristóteles, este afirmaba, refiriéndose a su ‘Politeia’ que «en el término medio esta la virtud». Analizando está máxima, no encontramos abundancia de ella en torno a los discursos de nuestros políticos. Parece que el término medio no gusta a los gobernantes del siglo XXI.

Ejemplos de ello los encontramos en este otoño. Unas declaraciones de los socios de gobierno, Podemos, vendiendo su malestar al electorado a través de vídeos, como el que realizó Ione Belarra para expresar el malestar por una decisión que sin lugar a dudas los perjudicaba, dejó ríos de tinta durante unos días. Aquí, además de causar polarización, un análisis posterior revela más una ‘pataleta’ que un interés por los electores. Otra interpretación nos llevaría a una conclusión similar: choque de trenes con su socio. Que no se llevan bien, es ‘vox populi’, pero de ahí a exhortar a sus electores a manifestarse en contra del propio gobierno al que le han dado su apoyo, resulta de una contradicción espantosa.

No contentos con eso, el Ministerio de Igualdad ha hecho acopio de acciones que poco tienen que ver con las necesidades que en estos momentos tenemos los ciudadanos. ¿Se acuerdan ustedes del ‘corre, ve y dile’, de los 18.000 euros que destinó para saber intimidades de mujeres el Ministerio de Igualdad? Y ya para rematar, coincidiendo con el black Friday, vuelven a las andadas. Unas declaraciones exhortando a los jueces a recibir una formación para evitar tics machistas han supuesto la guinda del pastel a unas lindezas que los del partido del «sí se puede» intentan acostumbrar a los ciudadanos. Y claro, por poder sí que se puede. Pero con ello no solo están menoscabando las instituciones del Estado, sino que ponen en tela de juicio todo aquello por lo que a lo largo de todos estos años ha construido la sociedad en su conjunto. Amén de saltarse la separación de poderes.

Abocarse contra la legitimidad de las instituciones, etc, etc. Y no es así. No parece de recibo que una persona de la cual, que se sepa, sin formación jurídica tenga que ir diciendo a los que sí la poseen cómo deben éstos actuar. Pero lo que es menos aceptable es que cada vez que la formación morada hace algo que le sale mal intente desprestigiar a una institución con la única finalidad de escurrir el bulto de sus desaciertos y desatinos. No es de recibo que, mientras las circunstancias actuales que nos están llevando a vivir unos de los momentos más inestables, esta formación política sea incapaz de asumir aquello que ha hecho mal, rectificar y dar una solución, dando imagen de estar a la altura de las circunstancias. Deben cambiar de actitud. O tal vez el gobierno debería de cambiar de ministros.

Para acabar, como decía al inicio citando a Aristóteles, la política actual dista mucho de lo que aconsejaba el citado autor clásico.

Temas: