Retos de Reus: polígonos actualizados y más suelo industrial

Los partidos plantean fórmulas como bonificaciones y ayudas para que nuevas empresas se instalen en la ciudad, pero no se les escapa que hace falta más espacio y servicios al día

Reus, con una quincena de polígonos industriales y alrededor de 700 empresas, ejerce un papel económico primordial en el territorio. Su estratégica ubicación, sus conexiones y las herramientas que Redessa –empresa municipal– ofrece para ayudar a crecer a empresas, emprendedores, startups y spinoffs han contribuido a posicionar Reus como uno de los principales polos económicos y de innovación. La maquinaria está en marcha y los partidos que concurren a estas elecciones municipales quieren que Reus siga siendo referente. Pero la ciudad tendrá que solucionar, en los próximos años, varias cuestiones si quiere seguir siendo competitiva y no tener que lamentar oportunidades perdidas, como la de Amazon, que el año pasado descartó abrir un centro logístico en la ciudad.

Entre los retos hay la puesta al día de los polígonos (desde mejora de calles, transporte público, movilidad...) y la atracción y retención de talento. Pero el mayor hándicap industrial de Reus es la falta de espacio. Y es que sin suelo industrial disponible será imposible que nuevas empresas se instalen. Es una de las cuestiones que viene alertando la Associació de Polígons Industrials de Reus (APIR). Después de la crisis de 2008, que dejó naves vacías, los empresarios han visto en los últimos años un cambio de tendencia hasta llegar a «colapsar». Esto imposibilita la llegada de nuevas actividades y la ampliación de las ya existentes, lo que, en algunos casos, ha llevado a algunos empresarios a buscar alternativas en otras ciudades próximas.

De las pocas parcelas que quedan vacías, la mayoría ya tienen propietario y, por lo tanto, no están disponibles. Las otras son demasiado pequeñas y no se ajustan a las necesidades actuales y el consistorio ha tenido que unificar sectores en una sola parcela. En todo caso, la solución no es fácil. El punto de partida es una planificación antigua que apostaba por tener muchos y pequeños polígonos industriales y esto ahora no puede cambiar.

Ante este escenario, ERC propone invertir 3 millones de euros en compra de suelo industrial. Noemí Llauradó, la alcaldable republicana, admitía hace unas semanas que la falta de terrenos es «una realidad muy clara» y que «hace muchos años que no se actúa en este ámbito», por lo que ve esencial adquirir nuevo suelo. Pero también trabajar en otra línea: modificaciones puntuales del planeamiento urbanístico. «Esto permitiría resituar actividades que están en suelo rústico o urbano», señalaba Llauradó.

Desde la CUP, con Mònica Pàmies como número uno, apuestan por no recalificar terrenos que son industriales como suelo edificables. Además, se muestran contrarios al establecimiento de grandes empresas del comercio y la distribución porque «a medio plazo eliminan empleo», denuncian.

Renovación

Otro de los retos que la gran mayoría de partidos asumen como prioritario es la puesta al día de los polígonos, o como señala el PSC de Sandra Guaita, una «renovación». Los servicios, las conexiones y el estado de las calles son decisivos para las empresas a la hora de escoger su ubicación. Las áreas de actividad económica de la capital del Baix Camp han logrado en los últimos años el despliegue de fibra óptica, pero quedan pendientes muchas otras cuestiones.

El PSC subraya la necesidad de garantizar un correcto asfaltado de las calles, pero también que estén bien conectados con transporte público, que haya más aparcamiento y estén en buen estado de mantenimiento. También Ciutadans, con Débora García al frente, reclama unos polígonos industriales «actualizados, con todos los servicios» para mejorar en competitividad. En la misma línea, el Ara Reus de Daniel Rubio apuesta por «potenciar» las áreas industriales. Su compromiso es elaborar un plan de impulso y modernización, además de actualizar el inventario de actividad económica.

Atracción y retención

Tanto la existencia de suelo industrial disponible como disponer de unos polígonos al día y con todos los servicios es la base para conseguir resolver otro gran reto: la capacidad de atracción y retención de talento. Todo con el objetivo final de generar puestos de trabajo de calidad.

Esta es la apuesta de todas las candidaturas, sin excepción, buscando una estrecha vinculación entre talento, mundo educativo, empresarial y administración pública. Junts per Reus, con Teresa Pallarès como alcaldable, prevé transformar el Vapor Vell en el hub agroalimentario del sur de Catalunya. Lo anunció hace pocos días, recordando que Reus es ya «líder en el sector tecnológico y agroalimentario y tenemos que crear las sinergias para hacer aflorar todas nuestras potencialidades».

Junts per Reus concibe el proyecto como «un gran centro permanente abierto al público. Una feria comercial de todos los productos y un centro de innovación tecnológica para congresos, jornadas técnicas, eventos comerciales y promocionales y presentaciones y degustaciones de productos».

También ERC plantea recuperar el Vapor Vell y hacerlo para convertir el histórico edificio en un nuevo centro empresarial. El espacio concentraría, en una única ubicación, la escuela de los oficios, la Oficina d’Atenció a l’Empresa y el Àrea de Desenvolupament Econòmic del Ayuntamiento, donde estarían concentradas técnicamente parte de las concejalías de Empresa, Ocupació y Comerç. El objetivo: «Trabajar de manera coordinada y transversal».

Por su lado, el PSC plantea una red que vincule universidad, formación profesional, escuelas de adultos, empresas y administración con la finalidad de que «las empresas instaladas al territorio encuentren en casa el talento». Pero también que «los jóvenes que buscan trabajo bien cualificado lo puedan encontrar en Reus». Otra propuesta de los socialistas es la de fomentar la creación de un clúster de nutrición y salud en colaboración con la universidad, los centros de investigación y las empresas.

Ara Reus propone desplegar el denominado ‘distrito 977@Reus’, en los terrenos del Tecnoparc. El proyecto plantea transformar suelo industrial en un distrito productivo que concentre actividades del conocimiento. «Un modelo compacto donde convivirán empresas, con centros de investigación, de formación y tecnologías, junto a viviendas, equipamientos y zonas verdes», detallan.

El partido de Daniel Rubio también propone ofrecer beneficios fiscales a todas aquellas empresas que se instalen en Reus, pero con una condición: que contraten a personas residentes en la ciudad. Junts quiere aplicar bonificaciones de impuestos a emprendedores y creadores de empresas, mientras que Ciutadans, además de rebajar los impuestos para «dinamizar y crear empleo», también considera que la tasa de recogida de residuos comerciales «debe ser acorde con el uso del servicio».

Desde la CUP, la apuesta pasa por ayudas a los trabajadores autónomos. Proponen hacerlo a través de la intermediación del Ayuntamiento con entidades de cooperativa de crédito o finanzas sociales para facilitar la capacidad de financiación. A la vez, los anticapitalistas quieren fomentar las redes de distribución de carácter local y de proximidad. El objetivo es evitar intermediarios y garantizar «precios dignos para los productores y un producto de calidad para los consumidores». En cuanto al vivero de empresas de Redessa, «debe ser una herramienta de promoción de la creación de nuevas empresas».

Sobre la internacionalización, Ara Reus ve imprescindible disponer de una estrategia específica, mientras que Junts per Reus propone crear una oficina propia de Redessa de captación de inversión extranjera y de talento, pero que también sirva para el impulso de la internacionalización de las empresas reusenses y el refuerzo de las relaciones comerciales con el exterior. Esta captación se focalizaría en el entorno de startups, el sector tecnológico y el agroalimentario, siguiendo las apuestas de Redessa y el Hub Foodtech & Nutrition.