El urbanismo feminista llega a las calles: un puente del Gaudí más seguro y luz en la estación

Arrancan las primeras obras municipales que incluyen la perspectiva de género. Joan Bertran, Els Recs, Hospitalera y la Lleona se iluminarán. Marchas de mujeres detectarán puntos negros

La reforma del puente ferroviario del barrio Gaudí, el incremento del alumbrado alrededor de la estación de autobuses o el diseño de la jardinería del skatepark que está tomando forma frente al Parc dels Capellans son algunas de la obras municipales en las que ha comenzado a aplicarse la cuestión de género.

El Ayuntamiento aprobó hace casi un año su Pla d’Acció per a l’Ordenació Urbanística des de la Perspectiva Feminista, que pretende, tal como recoge el documento, responder a «una sociedad desigual en que las personas tenemos diferentes oportunidades y obligaciones dependiendo de si somos mujeres, hombres, o tenemos identidad no binaria, y esa desigualdad se ve reflejada en la forma en que se construye el espacio». La idea es «mejorar no solamente la calidad de vida cotidiana de las mujeres en la ciudad, sino la de todas las personas al integrar la diversidad de sujetos, experiencias y labores, priorizando las necesidades de las personas por encima de los beneficios económicos».

Para identificar las carencias de Reus en este sentido, marchas de mujeres recorrieron y exploraron una docena de barrios. Fuentes municipales concretan al Diari que estas «tendrán continuidad» mediante la colaboración con los Centres Cívics.

Espejos y facilidades para cruzar

El Pla d’Acció fijó once intervenciones a desarrollar por el Ayuntamiento y algunas ya se han activado. Una es la rehabilitación del puente del barrio Gaudí, un punto donde «muchas personas alargan su recorrido para evitar pasar por allí a determinadas horas», según precisa el diagnóstico municipal. Pese a que «la actuación ideal a largo plazo es soterrar las vías y que no haya túnel», de momento se ha optado por «aumentar la iluminación, reducir la velocidad de los coches, facilitar que se pueda cambiar de acera en ambas entradas en lugar de tener que caminar tanto para hacerlo como ahora, y colocar espejos en las esquinas para asegurar la visibilidad». Las obras empezaron en marzo, con una inversión de medio millón y un plazo de ejecución de cuatro meses.

Otra de las acciones en las que ya se avanza es el aumento del alumbrado público en la calle Escultor Rocamora, en la estación de buses, para «mejorar la percepción de seguridad de las personas que caminan». El Pla constata que «es necesario mejorar el mantenimiento del espacio». Allí, «coches mal aparcados obstaculizan la visibilidad» y se ve la «zona poco cuidada».

Ampliar las aceras donde ahora hay jardineras, implementar criterios de transparencia en las fachadas y los portales cuando se modifiquen, promover el uso de las plantas bajas con algún tipo de gestión comunitaria, colocar farolas más bajas o programar actividades infantiles y familiares para que la comunidad se acerque a la vía pública –como «cortar la calle para jugar, crear un mural comunitario, paradas de tiendas en las calles una vez al mes...»– son los cambios previstos para Escultor Rocamora.

El incremento de la iluminación está incluido en un conjunto de hasta diez paquetes de mejora del alumbrado, presupuestados en 365.000 euros, que también se desplegará en el pasaje de Mare Molas o la calle Joan Bertran, y en las de Sant Elíes, Santa Teresa, Els Recs, Boule y De l’Hospitalera, De la Lleona o en la avenida Jaume I.

La ciudad también está inmersa en la conexión entre el transporte público, la movilidad activa y la estación de tren con el trazado de nuevos carriles bici y «especialmente con la licitación de las obras de los que conectarán las estaciones de tren y bus con Bellissens». El Pla d’Acció pone bajo el foco la «falta de continuidad del recorrido para peatones» en esta área, estaciones «infraequipadas» y que «no hay información relacionada de los horarios y las conexiones entre transportes» y «no hay continuidad para llegar en bici a la estación». Y propone eliminar sitios de aparcamiento, mejorar la accesibilidad de la avenida del Segle XXI y la calle Bisbe Borràs, crear una plaza frente a la estación de tren y que los buses que parten del paseo Mata pasen por allí.

La concejala de Urbanisme, Marina Berasategui, recuerda que el Pla d’Acció per a l’Ordenació Urbanística des de la Perspectiva Feminista «es un documento útil, una nueva herramienta de trabajo, que marca criterios y pone deberes y retos; pero también nos confirma que estamos haciendo las cosas bien hechas y que ya cumplíamos muchos de los criterios».

Bancos en lugar de aparcamiento

Pero el Pla contiene otras acciones precisas y llamativas. Prevé conectar las tres residencias y el CAP Marià Fortuny con bancos con espaldera y reposabrazos –individuales y colectivos– y calles accesibles, con un ancho de acera mínimo de 90 centímetros, eliminar aparcamiento de la calle Jardí dels Poetes para instalar mobiliario. También adaptar la entrada y la salida de la Escola Joan Rebull como «un lugar tranquilo, amplio y con elementos que acompañen a la espera, el juego y la socialización» y cerrar el acceso a las vías del tren.

Igualmente se dará continuidad a los recorridos cercanos a la plaza de la Sang y se creará otro cruce en la Riera Miró, además de eliminar obstáculos en las aceras y reducir la velocidad de los coches. Se abrirá una convocatoria para la cesión temporal del solar vacío de la calle Sant Elíes a entidades sociales del municipio hasta que el terreno tenga un destino definitivo. Se eliminarán las barreras que cierran el recinto de la antigua Fira para aumentar las conexiones y crear zonas verdes y juegos infantiles.

Fruto del Pla, también habrá una red de lavabos públicos y se promoverá un programa municipal con los comercios para que los cedan en las zonas donde no haya ninguno en 500 metros o a 8 minutos a pie. Se pondrán taquillas para guardar la compra en algunos pasajes y bancos en el Tomb de Ravals a una distancia máxima de 200 metros, y se equipará el espacio de encuentro entre las calle Sant Elíes y Sant Josep, ya que está «sin actividad e infrautilizado» y «la planta baja está en desuso».

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