El Pont del Diable, mucho más que un acueducto

En ruta. Patrimonio y naturaleza se fusionan en una de las nuevas actividades del Museu d’Història de Tarragona (MHT) prevista para este mes de marzo

Más allá de la típica excursión del colegio, muchos tarraconenses se olvidan de que a escasos tres kilómetros desde el centro de la ciudad se encuentra una de las insignias del conjunto monumental Patrimonio de la Humanidad, como es el acueducto de Ferreres. Y lo que muchos desconocen es que este tan solo representa una ‘pequeña pieza’ dentro de la finca municipal de más de 50 hectáreas, que constituye el Parc Ecohistòric del Pont del Diable.

Para conocer algunos de los secretos que ofrece el espacio, el Museu d’Història de Tarragona (MHT) ha programado para los meses de febrero y marzo la actividad Històries Amagades de Tarragona. Una ruta guiada en la que la naturaleza y el patrimonio son los ingredientes principales para pasar una mañana de domingo conociendo un poco más sobre el pasado milenario de esta ciudad.

Sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes de la actividad es que las personas que hacen la visita son profesionales de la empresa Nemesis Arqueologia, que se han encargado de las diferentes fases de excavaciones en el entorno. La última tenía lugar hace tan solo un par de años. Esta estuvo vinculada a la actuación de mejora de caminos y apertura de nuevas pistas forestales, con el objetivo de mejorar las vías de comunicación de la Anella Verda en caso de incendio. «Es una necesidad imperativa de los Bombers», afirmaba la guía de la expedición, Rei Fabregat.

Inicio de la excursión a través de los bosques de la Anella Verda. foto: Marc Bosch

La ruta, de carácter circular, arranca en el horno de calcio, que se encuentra a escasos metros de la zona de aparcamiento. ¿Y qué hace una estructura de estas características en este entorno? «Las masías eran espacios autosuficientes, que utilizaban este producto contra el mildiu», explicaba Fabregat.

La actividad también constituye un recorrido por el pasado agrícola de la ciudad, a través de antiguos campos de viña, bancales de piedra seca y antiguas masías prácticamente derruidas, que eran utilizadas como segunda residencia por una parte del señorío de la ciudad. Es el caso del Mas dels Arcs, que ya no conserva nada de aquellos tiempos en los que incluso recibió la visita del rey Alfonso XIII.

Fijarse en los detalles

Irse de excursión con un equipo de arqueólogas permite darse cuenta de que fijarse en los pequeños detalles es trascendental. Y, lo que para la mayoría de excursionistas y ciclistas son pistas forestales con bloques de piedra, en realidad puede que sea una cantera de la que se extraían los grandes bloques de piedra, para la construcción del antiguo acueducto. De hecho, en el conjunto del parque hay localizadas hasta una decena de estas, algunas de las cuales se descubrieron recientemente cuando se abrieron estos senderos.

Una de las canteras de piedra del parque. foto: N. R.

Otra de las paradas es una de las cabañas de piedra seca, donde uno puede ver el por qué del reconocimiento de este arte como patrimonio inmaterial de la Unesco. «Se utilizaba para cobijarse o para guardar las herramientas», explicaba la guía, antes de retomar la vuelta hacia Mas d’en Granell, para hacer una breve parada.

Tras más de dos horas de camino, llegaba el momento de abordar el último tramo, en el que el grupo de quince personas que el pasado domingo hacía la visita conocía la huella de los hermanos Puig i Valls. La descubierta de estos dos personajes acompañaba a los participantes hasta el punto final del recorrido: el Pont del Diable que, con su opulencia, recibía al grupo en una mañana en la que el sol todavía no había hecho acto de presencia.

Más

A las Històries Amagades del Pont del Diable todavía les quedan tres nuevas sesiones previstas para el 17, 24 y 31 de marzo. Se trata de una actividad de dificultad media-baja, que empieza a las 10 horas de la mañana y tiene una duración de tres horas. El precio es de 5 euros y pueden comprarse las entradas a través de la web: entrades.tarragona.cat. Pet friendly