La séptima ola deja 58 defunciones en Tarragona

El 75% de los fallecidos tenían 80 años o más. La transmisión del virus en agosto será baja

La nueva ola remite en Tarragona con los hospitales lejos de las cifras de ocupación de otros momentos pero con un goteo de fallecimientos de personas vulnerables. En la provincia la Covid se ha cobrado 58 vidas desde mediados de junio, cuando comenzaron a crecer los casos, a finales de julio.

Las cifras no tienen nada que ver con las de otras fases de la emergencia sanitaria pero demuestran dos hechos: el coronavirus sigue provocando defunciones, fundamentalmente en mayores y en personas con comorbilidades y otras patologías; y a cada incremento de contagios le sigue un posterior aumento de los decesos.

Así, esos 58 fallecimientos en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre de las últimas seis semanas son un 28% más que en el periodo anterior (45) y el triple que los registradas de mediados de marzo a finales de abril (17), el intervalo precedente, según las cifras oficiales del Departament de Salut. La buena noticia es que en la última semana contabilizada, del 25 al 31 de julio, no se produjo ningún fallecimiento, un reflejo de que la oleada se retira.

«Los mayores de 80 años representan el 75% de las defunciones. Hay que proteger a las personas vulnerables», dicen los científicos del BIOCOM-SC, la unidad de la Universitat Politècnica (UPC) que monitoriza la pandemia y que estos días refleja el descenso: «Las bajadas fuertes en la transmisión continúan. La ocupación de las UCI baja de forma clara en Catalunya por debajo de las 50 camas ocupadas, con algunos hospitales vaciando completamente las UCI». En el Camp de Tarragona hay únicamente tres pacientes en la UCI y en el Ebre no hay ninguno.

Mejora en hospitales y CAP

En el último mes los hospitales del Camp han pasado de tener 128 enfermos de Covid-19 a 78, un descenso del 39%. En el Ebre hay 40 personas, y la tendencia también es decreciente. La actividad en los CAP refleja, asimismo, ese retroceso. A principios de julio se alcanzó el pico de la ola, con 2.600 visitas semanales por Covid a la atención primaria en el Camp. En la última semana de julio el dato fue de 572, cuatro veces menos. En el Ebre, de 886 visitas se ha pasado a 190.

Esa clara mejora es el desenlace de un envite estival provocado por las subvariantes de ómicron BA.4 y BA.5, aún de mayor infecciosidad, que a nivel de mortalidad se ha ensañado con los mayores. El 75% de los fallecidos en la provincia en este periodo tenían 80 años o más. «Me preocupa el exceso de mortalidad que se está registrando en comparación con otros momentos. El calor puede influir un poco, pero el factor diferencial que tenemos es la Covid-19», explica Àlex Arenas, catedrático de Ingeniería Informática y Matemáticas en la URV. Esos incrementos quedan reflejados, por ejemplo, en la estadística experimental de mortalidad que elabora el INE prácticamente a tiempo real y que refleja ligeros repuntes. También queda evidenciado en el sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, que en sus paneles cuantifica ese exceso en Tarragona durante el mes de julio en 141 fallecidos respecto a lo estimado.

En el lado positivo de la balanza está la perspectiva más próxima, que pasa por una tregua de incierta duración. «Ahora estamos en una incidencia muy baja. Los contagios de esta ola nos dan un factor importante en cuanto a protección de cara a otoño, un momento en el que la situación podría volver a complicarse», apunta Arenas. El BIOCOM-SC pronostica «un agosto con poca transmisión del virus».

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