Prueban una máquina para recoger microplásticos en la Platja Llarga de Tarragona

El ejercicio se ha hecho en la Platja Llarga, a partir de un diseño hecho por estudiantes de la Universitat Rovira i Virgili

La plataforma Salvem la Platja Llarga inició ayer las primeras pruebas con una máquina para recoger los microplásticos que año tras año acaban llegando al mar y se filtran entre la arena de las playas, en forma de pequeñas bolitas de colores que cada vez son más abundantes.

A causa de sus dimensiones es muy difícil su recuperación, por lo que han ideado una máquina con un doble tamiz que facilita esta operación. De momento, el primer día no conseguía los resultados esperados, por lo que deberán hacerse algunas modificaciones para su utilización futura.

La iniciativa surgió en el año 2019, cuando el movimiento ecologista Salvem la Platja Llarga ideó un mecanismo para recoger los pelets que llegan a la playa y se presentó al Mercat d’Entitats Socials de la Universitat Rovira i Virgili, a la espera que algún alumno ‘compraba’ la idea que permitiera desarrollar el mecanismo.

Y hubo suerte. Estudiantes del tercer curso de la asignatura de Tecnologia Mecànica del Grau en Enginyeria Mecànica hicieron un diseño que acabó en el Institut El Palau, de Sant Andreu de la Barca, que es el que al final ha acabado diseñando el prototipo que ayer se probó.

«Deberán hacerse pequeñas mejoras que esperamos que puedan corregirse, porque no queremos abandonarlo», decía Jordi Llort. Este forma parte de la entidad desde los inicios y como artista y creador lleva mucho tiempo denunciando esta problemática.

«Es una cuestión que debe trabajarse en origen y que en lugar de fabricar pelets el transporte se haga sobre barritas que después puedan cortarse para que no se pierdan, o que se establezcan protocolos de mareas. Es la única solución, pero para llegar a este punto debe haber mucha presión, por lo que debemos hacer visible lo invisible», decía este activista.

El proceso es laborioso y lento, ya que se echan las palas de arena encima del primer tamiz que recoge los materiales más gruesos, mientras hay que hacer girar una manivela que es la que ayuda en el filtraje con el segundo tamiz. «Quien quiera redimir sus pecados, puede venir a girar la manivela», decía Llort.

La entidad pide poder conseguir un espacio cerca de la playa como almacén para la máquina y de esta forma tener más facilidades para poder continuar con este laborioso trabajo que apenas acaba de empezar.