Política
Trump anuncia una reunión con Putin en Budapest para "poner fin a la guerra de Ucrania"
La llamada telefónica que han mantenido los dos presidentes marca la cita de este viernes en la Casa Blanca entre el líder republicano y Zelenski
El presidente Donald J. Trump participa en una reunión bilateral con el presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, durante la cumbre del G20 en Japón de 2019.
Tras una "productiva" llamada telefónica con Vladímir Putin, Donald Trump ha anunciado este jueves que se van a reunir próximamente en Budapest, capital de Hungría, para ver si pueden "poner fin a la ignominiosa guerra entre Rusia y Ucrania".
La agenda del presidente de Estados Unidos está llena de citas clave. Este mismo viernes tiene previsto recibir al máximo dirigente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en la Casa Blanca.
El anuncio que acaba de realizar cambia por completo el panorama y abre una vía hacia la paz en un conflicto que comenzó en febrero de 2022. El dirigente ucraniano tenía previsto solicitar a Washington la entrega de misiles Tomahawk, con alcance para atacar ciudades rusas alejadas de la frontera.
El acuerdo telefónico entre Trump y Putin para negociar la paz parece apartar de la mesa ese suministro de armamento. A través de su red social, Truth, el magnate republicano dio detalles de su "larga" conversación con Putin.
El jefe del Kremlin le felicitó por la paz acordada gracias a su mediación en Gaza. "Creo que este éxito influirá en nuestras negociaciones para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania", escribió Trump. "También dedicamos un tiempo considerable a hablar sobre el comercio entre nuestros países cuando finalice la guerra con Ucrania", añadió.
En el tramo final de la charla, Trump y Putin pactaron una nueva cita, esta vez como la de Alaska en agosto: cara a cara. Sus respectivos asesores, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, se reunirán la próxima semana para ultimar los detalles. "Creo que la conversación telefónica de hoy ha dado un gran paso adelante", insistió el líder republicano. Budapest será la sede de ese esperado encuentro con Putin. En Hungría gobierna Viktor Orbán, amigo tanto del presidente de EE UU como del de Rusia.
Acercamiento a Zelenski El acercamiento entre Trump y Zelenski de las últimas semanas ha sido determinante. Tras la cita en Alaska con Putin, el magnate dijo sentirse "decepcionado" con el jefe del Kremlin. Y cambió de bando. Después de haber cortado el grifo del armamento a Ucrania, se abrió a la posiblidad de suministrar misiles Tomahawk a Kiev, como le pedía insistentemente el presidente ucraniano. El pasado domingo, mientras se preparaba para firmar el acuerdo de paz en Oriente Medio, Trump le comunicó a dirigente de Kiev su intención de dar un ultimátum a Moscú: o ponía fin a la guerra o pondría a disposición del Ejército ucraniano los misiles Tomahawk, que tienen un alcance de entre 1.500 y 2.500 kilómetros. Precisamente la capital rusa está en ese radio de acción.
"No creo que Putin quiera tener ese tipo de proyectiles dirigiéndose hacia su país", advirtió Trump. El presidente de EE UU ha comprobado su poder en el conflicto de Gaza. Y quiere extenderlo a Ucrania. Durante la campaña electoral que le devolvió en enero las llaves de la Casa Blanca, prometió acabar con la invasión rusa en "veinticuatro horas". Confiaba en su amistad con Putin. Incluso abroncó y humilló a Zelenski durante una visita del dirigente ucraniano a Washington. Pero Putin no cedió, ni siquiera tras las sanciones económicas impuestas por Occidente. De hecho, ha intensificado sus ataques.
Mano dura con Putin La cumbre de Alaska, celebrada en agosto, fue diseñada por Trump para acabar con el conflicto. No lo consiguió. El ya famoso apretón de manos con Putin no tuvo repercusiones prácticas. En búsqueda de un pacto, el líder republicano aceptó algunas de las condiciones de Rusia: Moscú se quedaría con el territorio ya ocupado, el 20%, y Ucrania renunciaría a ingresar en la OTAN. Tampoco eso ablando a Putin.
Trump, en otro giro estratégico, apostó entonces por la mano dura. Arremetió contra los países que compran petróleo ruso, entre ellos China e India, y afeó a miembros de la Alianza Atlántica que mantuvieran relaciones comerciales con Moscú. Quería ahogar la maltrecha economía rusa. Ahora, tras una nueva conversación telefónica, parece haber un principio de acuerdo. Budapest, aún sin fecha, será el escenario donde el presidente de EE UU pretende cerrar otra guerra y cargarse de argumentos para optar al premio Nobel de la Paz.