Venezuela
Marco Rubio, el arquitecto de la ofensiva estadounidense que tumbó a Nicolás Maduro
Una figura clave. El ‘virrey de Venezuela’: artífice de la captura de
Nicolás Maduro, lidera la compleja transición del país latinoamericano, enfrentando la reconstrucción del sector petrolero y la estabilidad política
El Secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio.
El Secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, se ha convertido en el rostro más visible de la política de Estados Unidos hacia Venezuela en la segunda legislatura de Donald Trump. Lo que comenzó como una campaña de presión diplomática y económica sobre el país caribeño terminó con la captura y traslado a territorio estadounidense del expresidente Nicolás Maduro, una operación que lleva las señas de identidad del exsenador por Florida.
Rubio, de 54 años, nacido en Miami e hijo de exiliados cubanos, ha ido acumulando poder dentro del Gobierno estadounidense y ya ha sido descrito en medios de Washington como el ‘virrey de Venezuela’.
Según funcionarios familiarizados con la planificación, Rubio fue uno de los cerebros de la operación que culminó con la captura del líder chavista, siendo una figura central en el diseño y ejecución de la operación militar. Ahora, encabeza el grupo reducido al que Trump ha encargado dirigir la transición hacia un nuevo orden político en Caracas. Del equipo forman parte el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el vicepresidente J. D. Vance y Stephen Miller, asesor clave en materia migratoria. No obstante, la Casa Blanca confirmó que será Rubio quien liderará la ejecución de las directrices que marque el presidente. De esta manera, Trump se encomienda a Marco Rubio para que le ayude a dirigir Venezuela y, lo más importante, retener el control de sus activos petrolíferos. Asimismo, se encargará de liderar la implementación de las reformas económicas y políticas en Venezuela y su protagonismo no se limitará al diseño estratégico.
En la rueda de prensa celebrada en Mar-a-Lago tras la caída de Maduro, Trump reveló que Rubio ya se había puesto en contacto con Delcy Rodríguez, la dirigente chavista que encabeza el Gobierno provisional en Caracas. La conversación sirvió para transmitir las condiciones de Washington: acceso al petróleo venezolano, lucha contra el narcotráfico y ruptura con aliados considerados enemigos de Estados Unidos.
Marco Rubio ya había sido uno de los principales impulsores de las sanciones americanas contra Venezuela, empleando su influencia para promover el bloqueo financiero contra la república bolivariana. Rubio también se ha referido en multitud de ocasiones a Nicolás Maduro como un líder ilegítimo, sobre todo tras las elecciones presidenciales de 2024, cuyos resultados no reconoció EEUU.
Las fotografías difundidas por el Gobierno durante el operativo contra Maduro mostraban a Rubio como acompañante permanente del presidente, siguiendo en directo el desarrollo de la ofensiva militar que logró capturar a Maduro.
A partir de ahora, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca asume el mayor reto: reestructurar el sector energético venezolano, definir la política económica e instaurar mecanismos de seguridad que eviten tensiones internas dentro del propio chavismo sin Maduro al frente. No en vano, Trump manifestó que EEUU está «al mando» del país latinoamericano, del que propone reconstruir la industria petrolera bajo liderazgo de empresas estadounidenses y consolidar un proceso de transición.