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Israel y los países del Golfo piden a Donald Trump que no ataque a Irán

El presidente de los Estados Unidos rebaja la amenaza de un nuevo ataque porque cree que el régimen de los ayatolás ya no ejecuta a los detenidos en las protestas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (i), conversa con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en el Parlamento israelíEFE

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El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha pedido al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que posponga cualquier plan de ataque militar contra Irán, en un momento de alta tensión regional marcado por la represión de las protestas en el país persa y las advertencias de una posible escalada bélica en Oriente Medio.

Según fuentes oficiales estadounidenses citadas por The New York Times, Netanyahu trasladó su petición a Trump en una llamada telefónica el miércoles, el mismo día en que el mandatario estadounidense aseguró haber recibido información de que el régimen iraní había reducido las ejecuciones y había dejado de matar manifestantes. Estas declaraciones fueron interpretadas como una señal de que la Casa Blanca está alejándose, al menos temporalmente, de la opción militar.

No obstante, funcionarios estadounidenses subrayan que Trump no ha descartado las alternativas presentadas por sus asesores militares y que la decisión final dependerá del comportamiento de las fuerzas de seguridad iraníes frente a las protestas. “Todas las opciones continúan sobre la mesa”, reiteró la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

Mas de 2.500 iranís muertos en las protestas

El gobierno iraní ha cortado el servicio de internet en todo el país y es difícil obtener información sobre los acontecimientos que se desarrollan allí. Las fuerzas de seguridad han matado a cientos o miles de manifestantes para intentar poner fin a las amplias manifestaciones antigubernamentales, según funcionarios iraníes y grupos de derechos humanos fuera del país. Dos funcionarios iraníes declararon a The New York Times el lunes que al menos 3000 personas habían muerto.

Más de 2.500 personas han muerto desde el inicio de las protestas, según Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRANA), una organización con sede en Washington. La organización Iran Human Rights, con sede en Noruega, afirmó que más de 3.400 personas han muerto y miles han resultado heridas.

En la rueda del pasado jueves, la portavoz de la Casa Blanca ha reafirmado las declaraciones de Trump y ha asegurado que Irán ha parado 800 ejecuciones programadas para el miércoles, después de que el presidente norteamericano advirtiera con "grandes consecuencias" si continuaban matando manifestantes. "El presidente y su equipo han comunicado al régimen iraní  que, si continuaban las matanzas, habría graves consecuencias. Hoy el presidente ha sabido que se han suspendido 800 ejecuciones programadas" ha dicho Leavitt. A pesar de la afirmación, la secretaria de prensa ha insistido en que el gobierno está "vigilando de cerca la situación".

Presión regional para evitar el conflicto

Israel no ha sido el único actor en pedir contención. Qatar, Arabia Saudí, Omán y Egipto —socios clave de Washington— han instado en los últimos días a la administración Trump a evitar un ataque contra Irán, advirtiendo de que podría desencadenar un conflicto regional de gran alcance. Según fuentes diplomáticas, estos países también han trasladado a Teherán el mensaje de que no ataque a sus vecinos en caso de una intervención estadounidense, tal y como ha dicho el New York Times.

El ministro de Estado saudí, Adel al-Jubeir, defendió públicamente la vía diplomática: “Creemos en el diálogo y en resolver los desacuerdos en la mesa de negociaciones”, afirmó en un foro celebrado en Riad. 

Tanto los países arábicos como Israel estarían haciendo presión a la Casa Blanca para que se contengan y, de momento, parece que funciona.

Sanciones y advertencias cruzadas

Paralelamente, Estados Unidos ha anunciado nuevas sanciones contra altos funcionarios iraníes y redes financieras vinculadas al régimen, a los que acusa de ser “los arquitectos de la brutal represión” de las protestas. El Departamento del Tesoro señaló que las medidas buscan aumentar la presión económica mientras se evita una confrontación militar directa.

Desde Teherán, el tono sigue siendo desafiante. El representante adjunto de Irán ante la ONU advirtió ante el Consejo de Seguridad de que cualquier agresión será respondida con una acción “decisiva, proporcional y conforme al derecho internacional”. Al mismo tiempo, la diplomacia iraní intenta ganar apoyos regionales alertando de que un ataque estadounidense provocaría “el caos” en Oriente Medio.

Mientras Trump alterna mensajes de advertencia y contención, la comunidad internacional observa con cautela una crisis en la que, por ahora, la presión diplomática y económica parece haber desplazado —aunque no eliminado— la amenaza inmediata de un ataque militar.