El Reus se enreda en el sistema militar del Lleida

Los rojinegros caen por la mínima en el Palu d’Esports (1-2), aunque conservan la cuarta plaza

28 abril 2024 20:57 | Actualizado a 28 abril 2024 20:57

La eficacia defensiva del Lleida, una organización casi de límites militares, conquistó el Palau d’Esports el día en el que el Reus precisaba una conquista para salvaguardar el privilegio de la cuarta plaza, que a pesar de todo conserva. Los de Garcia cedieron sufrieron para romper escuadrones tan minuciosos como los que presentó el Lleida, un auténtico campo de minas defensivo. No concedió nada el rival reusense, dio la impresión que vivía cómodo refugiado, dispuesto a volar cuando alguna transición se divisaba. Con ese plan le bastó al Lleida.

Aunque el Reus remó para tomar los tiempos del juego, una pérdida de bola en media pista soltó al visitante Soares, que se plantó mano a mano ante Càndid Ballart. El arquero rojinegro sujetó a su equipo con la primera estirada de la tarde. Eso sí, ya con el primer acto consolidado, no atajó un tiro directo de Sergi Folguera, después de la azul que vio Maxi Oruste.

Si sacar de la pelea al Lleida ya se considera un auténtico dolor de muelas, con el viento a favor, los visitantes alcanzaron un confort imprevisto. Completaron los 25 iniciales con cierta comodidad, no hubo paradas diferenciales de Martí Zapater, eso sí, siempre fiable, muy concentrado en su tarea.

Los de Garcia regresaron a la pista dispuestos añadir decibelios a su comportamiento. Hubo opciones para el empate pero ni Casas ni Aragonès aportaron precisión a sus definiciones. Con el consumo de los minutos, los rojinegros se subieron al tren de la épica, pero éste no asegura éxito. El Lleida, más comedido, se guardó y esperó el momento. Pareció disfrutar de ese ejercicio de contención tan cirujano. Y cuando pudo volvió a morder. Xavi Aragonès, el hermano de Sergi, el del Reus, certificó que los ilerdenses querían tres puntos de prestigio, de mucho quilombo. A 10 minutos para la conclusión, los locales se vieron en un problemón mayúsculo.

La pelota parada tampoco le resultó al equipo de Garcia para reducir distancias. Ni Maxi Oruste ni Martí Casas aprovecharon ese registro diferencial del juego para hacer tambalear los cimientos del Lleida. Casas sí acertó con nueve minutos por delante. Había tiempo para, por lo menos, guardar un punto, pero ni eso. El Reus murió en la orilla y en la telaraña del Lleida.

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