¿Cómo funciona el Internet de las Cosas (IoT) y qué aplicaciones tiene en la industria química?

Es el proceso que permite comunicar dos objetos físicos mediante sensores conectados a la red para intercambiar datos

09 noviembre 2023 07:00 | Actualizado a 10 noviembre 2023 06:00

Zapatillas inteligentes, sensores para el jardín, monitorización de las mascotas... ¿Quién no ha oído hablar del internet de las cosas? Susana Prado, Ingeniera Informática y directora general de Inetum Catalunya, cuenta que «el concepto apareció por primera vez en 1999 de la mano de Kevin Ashton, científico que estudió cómo dos objetos físicos podían comunicarse mediante sensores conectados a internet para intercambiar datos. Hasta entonces, todas las mediciones se hacían manualmente, mientras que con la sensorización pasaba a ser automático. Ya no había que enviar a nadie, con un sensor se controlaba la información».

Si bien el internet de las cosas (IoT) a nivel doméstico está muy interiorizado, es en el mundo empresarial donde se están realizando las grandes transformaciones. Como señala Prado, «cuando se democratiza el sistema se empiezan a sensorizar las plantas de una industria, una carretera, un edificio... Los sensores instalados generan datos de manera automática, que puede ser en tiempo real. Datos que una vez analizados permiten ver qué ocurre en una organización lo que, a su vez, posibilita tomar decisiones de manera más segura, con mucho más criterio, así como predecir lo que va a ocurrir, mejorar la producción y operar espacios de manera remota, sin necesidad de que haya personas físicamente allí».

«La ciberseguridad y la privacidad son dos de los grandes desafíos. El perímetro de protección se amplía y esto también es un reto»

A nivel industrial

Desde las inquietudes de Kevin Ashton, el IoT no ha parado de evolucionar y, como afirma Prado, «se empieza a hablar del Internet of Everything, el internet de todo, porque a esta conectividad se le debe aplicar un criterio, un procedimiento». En el caso de la industria, en general, y de la química, en particular, «el gran cambio es operar de manera distinta. Es decir, no se trata de hacer lo mismo de una forma más automatizada, sino de que la automatización permita gestionar de manera diferente. Los datos obligan a reflexionar profundamente sobre los procesos e incluso sobre las habilidades de las personas que están al frente de esas operaciones». ¿Y todo ello es más sostenible? «Sí, posibilita más productividad, eficiencia y sostenibilidad. A pesar de todo hay un debate sobre la infoxicación, es decir, sobre los datos masivos, porque también contaminan y se debe solucionar».

Los retos

Aunque el internet de las cosas mejora y hace más fácil la vida en muchos sentidos, también tiene dos grandes desafíos, «la ciberseguridad y la privacidad. En primer lugar, cuando se trabaja con tanta información, se debe proteger. En segundo lugar, estos datos deben ser privados, circunscribiéndose únicamente al gestor al que pertenecen. El perímetro de protección se amplía y esto también es un reto».

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