Castellvell prohíbe construir piscinas durante un año por la sequía

El Ayuntamiento suspende las licencias mientras trabaja en una regulación de usos del agua

21 mayo 2024 20:23 | Actualizado a 21 mayo 2024 20:33

Construirse una piscina privada en Castellvell del Camp no será posible hasta el 21 de mayo de 2025. El Ayuntamiento ha suspendido, durante un año completo, las licencias y comunicaciones de este tipo de obras.

Lo ha hecho, tal como indica el alcalde del municipio, Josep Manel Sabaté, como «medida de prevención ante la situación de sequía» y para elaborar, en este margen, una normativa permanente que obligue a aplicar mecanismos de ahorro de agua. La orden entró en vigor este mismo 21 de mayo y también afecta a los proyectos de balsas.

Buena parte de las viviendas de la localidad cuentan con piscinas, especialmente en las urbanizaciones. Los datos del catastro reflejan un total de 500, con una ratio de 17,40 piscinas por cada 100 habitantes. Y Sabaté señala que, en los últimos tiempos, al Ayuntamiento, «nos estaban llegando peticiones de licencias para construir de dos a tres nuevas al mes».

En este contexto, «hemos visto que había que trabajar en la regulación de los usos del agua a largo plazo», en el capítulo concreto de piscinas, y «justamente eso es lo que vamos a estar haciendo durante este año, que es el tiempo máximo que se puede mantener vigente la suspensión», apunta Sabaté.

Sistemas en las casas

El alcalde precisa que Castellvell del Camp ya ha avanzado en términos similares, por ejemplo, en el ámbito de la vivienda. Y es que, desde hace poco, «las casas que se levantan nuevas tienen que tener en cuenta el aprovechamiento de aguas grises y del agua de la lluvia».

Algo parecido es lo que se quiere implementar en las piscinas, en las que «estamos valorando distintos sistemas también vinculados al agua de la lluvia, al agua salada, a la depuración... Hay que estudiarlo bien para luego dar pasos», detalla el alcalde. Paralizar las licencias permitirá confeccionar con calma la nueva regulación en la normativa urbanística y medioambiental.

Aunque en la localidad «tenemos el agua que viene del Ebre» y no rigen actualmente restricciones en los consumos, Sabaté expresa que «estamos actuando preventivamente, haciéndolo en previsión» de cara al futuro.

Y, al mismo tiempo, «queremos ser solidarios con otros municipios que no tienen agua: hay que tender siempre a gastar menos». Una vez expirado el año de suspensión de licencias, la intención es que la regulación ya esté lista y que las piscinas que se construyan a partir de entonces se ciñan a criterios de aprovechamiento de los recursos hídricos.

Sabaté no cree que la medida vaya a disuadir a quienes estuvieran pensando en ubicar su vivienda en el municipio, porque «solo será un año, el tiempo suficiente para dar lugar a una normativa».

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