Reus elimina parkings en superficie para dar más protagonismo al peatón

El objetivo de avanzar hacia una movilidad más sostenible, desincentivando el uso del vehículo privado

07 marzo 2024 17:58 | Actualizado a 08 marzo 2024 07:00

Menos parkings en superficie y más de subterráneos. Esta es la tendencia que está siguiendo Reus, «como tantas otras ciudades», dice Ricardo Flores, investigador del Departamento de Economía de la Universitat Rovira i Virgili. Y es que éste es «un incentivo más para no utilizar el coche», añade. Así también lo indica el Plan de Movilidad Urbana de Reus, que apunta a la «racionalización» del aparcamiento con varias medidas para liberar espacio público de coches y «poder aumentar el dedicado a otros usos».

El ejemplo más reciente sería el cierre del parking de zona azul de Riera Miró, solar que ahora está en obras para transformarse en un aparcamiento subterráneo de tres plantas y 340 plazas, y 60 viviendas con protección oficial. Un caso similar será el del Carme, donde será eliminado el parking de zona azul de Sant Benet para construir uno de subterráneo con un centenar de plazas, un nuevo Centro de Atención Primària (CAP) y 70 nuevas viviendas (23 con protección oficial).

En los arrabales, los aparcamientos también han ido disminuyendo en los últimos años, transformándose en zonas de carga y descarga, parkings de motos y, ahora, también en estaciones de la bici pública compartida. Algo que también ha sucedido en muchas otras calles que ahora son de plataforma única. La futura reforma de la calle Ample –que tiene que ver la luz este 2024– supondrá la eliminación de parte del aparcamiento para destinar más espacio al peatón. Así mismo, el Ayuntamiento tiene encima la mesa el anteproyecto de construcción de un aparcamiento subterráneo en el Passeig Mata, una opción que se plantea «estudiar» en el Pla d’Acció Municipal 2023/2027, mientras que la plaza de la Estació se convertiría plenamente en una plaza, sin aparcamiento.

$!Aspecto que tendrá la calle Ample después de la reforma, con mucho más espacio dedicado al peatón y la bicicleta. FOTO: Cedida

«Los parkings subterráneos liberan espacio y permiten destinarlo a otros usos, como por ejemplo, a más zonas verdes», argumenta Ricardo Flores, dado que el coche «ocupa mucho espacio público». No hay datos de qué espacio exacto ocupa el vehículo privado en la ciudad de Reus. Pero sí se ha calculado que «cerca del 97% de la vida útil de un coche consiste en estar estacionado», se indica en el Plan de Movilidad Urbana de Reus, según datos de Ecologistes en Acció.

La ocupación media de un turismo suele ser de 1,53 personas/vehículo en el ámbito de la Autoritat Territorial de la Mobilitat (ATM) del Camp de Tarragona, además de tener «grandes ineficiencias energéticas» lo que «evidencia el enorme derroche de recursos, energía y espacio que implica la movilidad privada», se argumenta en el documento.

El investigador del Departamento de Economía de la URV, experto en economía del transporte, Ricardo Flores, señala otra cuestión: la contaminación, con «un índice de polución local muy elevada». Concreta que «más de 3 millones de personas mueren al año» por la polución, de las cuales, más de 30.000 serían en España. «No somos conscientes de ello porque es de forma indirecta», alerta.

Medidas concretas

En el Plan de Movilidad Urbana de Reus, se indican una docena de propuestas relacionadas con la gestión del aparcamiento dado que éste «es uno de los principales puntos donde Reus puede actuar». Concretamente, se propone promover el uso de los parkings subterráneos, con mejoras tarifarias, mayor señalización y diversificando la oferta de plazas con, por ejemplo, más puntos de recarga eléctrica. De hecho, recientemente el Ayuntamiento ha anunciado la instalación de hasta 26 nuevos puntos de carga para vehículos eléctricos en la red municipal de aparcamientos.

Por otro lado, el documento propone disminuir la oferta de aparcamiento en superficie del centro urbano. Es decir, eliminar plazas y, especialmente, aquellas que no están reguladas, así como expandir la zona azul «para aumentar la rotación de vehículos y favorecer el comercio local y la actividad económica» y, de esta forma, «lentamente ir retirando el aparcamiento libre, que es mayoritario en el municipio». En la diagnosis del plan consta que en Reus hay 24.045 plazas libres de aparcamiento, es decir, gratuitas. De zona regulada habrían 1.480 (entre zona azul y de tarifa reducida), y en los parkings subterráneos municipales, 4.440 plazas repartidas entre los actuales diez aparcamientos de la red.

Otra medida para evitar el acceso de vehículos al centro es crear nuevos aparcamientos disuasorios en el extrarradio, fuera de la zona de bajas emisiones. Actualmente, hay ocho parkings de estas características, que suman 820 plazas. El consistorio tiene la intención de crear cuatro o cinco de nuevos, aunque todavía se está estudiando en qué ubicaciones, según fuentes municipales consultadas.

«Se trata de sacar el coche de los núcleos», remarca Ricardo Flores. Medidas que, reconoce, son «impopulares», pero necesarias y que, incluso, «necesitamos de más restrictivas». «Primero, la gente siempre está en contra, pero después se valora», puntualiza. Lo que deja claro es que lo necesario para pasar del vehículo privado al público es «una alternativa de calidad» que, para alcanzarla, se necesitan subvenciones. Entonces, ¿qué tendría que ser primero? ¿La mejora del transporte público o sacar el coche de la ciudad? A lo que Flores responde: «Puede hacerse de forma cruzada: restricciones y que los vehículos privados paguen más y, a la vez, que esto revierta sobre el transporte público».

La zona de bajas emisiones, limitada por las grandes avenidas

Reus, al ser ciudad de más de 50.000 habitantes, está obligada a crear una zona de bajas emisiones. Según la propuesta técnica, estará limitada por las grandes avenidas: Països Catalans, del Comerç, Onze de Setembre, Marià Fortuny, President Macià y avenida de Sant Bernat Calvó, abarcando 2,68 kilómetros cuadrados. Es solo un 5% de la superfície total de Reus (52,8 km2), pero es donde reside el 66% de la población. Esta zona se plantea en tres coronas con distintos grados de restricción: una de ultrabajas emisiones, ceñida al Tomb de Ravals; una de bajas emisiones, definida por las grandes avenidas; y una tercera zona ampliable con el tiempo.

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