Editorial

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Hace más de dos años que la Administración le pide paciencia a los miles de usuarios de Regionals y Rodalies del Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre. El problema de la paciencia es que es como el saldo en una cuenta bancaria. Hay que ‘rellenarlo’. Si no, si se gasta, acabas en números rojos. El problema es que estábamos en números rojos antes del accidente de Gelida y ahora es muy difícil pedirle a los usuarios de Regionals y Rodalies, que ante 700 puntos críticos y más de 200 tramos de velocidad a 30km/h, tengan más paciencia. La paciencia se ha agotado y la política ahora solo puede hablar de soluciones y compensaciones. Y lo más inmediato son las compensaciones, las gratuidades, los planes alternativos de transporte, el teletrabajo y las ayudas para evitar que esta crisis acabe siendo pagada por los trabajadores o los estudiantes que se ven afectados por los retrasos y suspensiones. Y soluciones. Pero, como la magia no existe, las soluciones necesitan tiempo. Y el tiempo es el enemigo de la paciencia. Este es el embrollo al que el Govern y el Estado deben hacer frente. Las manifestaciones de ayer eran solo un grito más. Ni la independentista, ni la real -es decir, la de los usuarios- sacaron a la calle las personas reales afectadas por el caos ferroviario. Es verdad que, de tanto manifestarse, los catalanes están algo quemados. Y encima, ni por un tema tan importante como este, somos capaces de crear una manifestación unitaria. Así que las manifestaciones no han sido el revulsivo esperado, por culpa de esa manipulación e intereses de parte. Pero que nadie se llame a engaños: la paciencia agotada es una realidad, los miles de afectados pierden horas y horas de sus vidas en los trenes y esto acabará pasándonos factura algún día. De momento no queda otra que confiar en que los tiempos de las obras se cumplan, que el mes de abril llegue pronto, que se recupere un ritmo parecido a la normalidad, que se gestionen las infraestructuras y los trenes de forma coordinada, que se informe correctamente al usuario y que paguen los que tengan que pagar. Este ‘Diari’ lleva clamando por respetar la dignidad de los viajeros antes que nada.