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Ya casi no se habla del Covid y de cómo nos cambiaron la vida esos casi dos años encerrados, con el toque de queda y las múltiples restricciones que marcaron nuestro día a día.

Atrás quedó la pandemia y, aparentemente, todas sus consecuencias; pero el sector de la banquetería, se vio realmente afectado e imposibilitado de volver a la normalidad durante mucho tiempo.

Primero mesas de seis, después mesas de ocho, luego el metro entre comensales y el continuo no se puede: hacer baile, comer de pie, compartir comida, quitar la mascarilla, hacer buffets... O sí se debe: distancia de seguridad, higiene de manos...

Ya perdimos la cuenta. Pero por suerte ya pasó. Volvimos a subir las persianas, se volvieron a llenar las terrazas, nos volvimos a juntar alrededor de una mesa y volvimos a celebrar. Las empresas se llenaron de nuevo de trabajadores y empezaron a socializar con sus clientes y empleados.

Dos años después, podemos decir que la temporada 2022 ha sido un éxito, ya que se ha recuperado gran parte de la actividad en el sector, después de haber pasado por un largo periodo de incertidumbre y actividad paralizada o restringida.

Pero el éxito no ha sido rotundo, porque el parón ha tenido sus repercusiones. Ha habido empresas que se han quedado en el camino, otras que siguen arrastrando el lastre económico de créditos e icos y que por mucho que trabajen seguirán pagando deudas otra temporada más.

Pero aquí seguimos, luchando por nuestra pasión, nuestros servicios y nuestros clientes; ya que si ellos están dispuestos a celebrarlo todo: bautizos, comuniones, bodas, aniversarios... ¡Nosotros también!

Las empresas se muestran mucho más cautelosas a la hora de contratar un evento. Ahora los plazos son más cortos, se exigen condiciones de cancelación más flexibles

En cambio, en el caso de los eventos corporativos, el ritmo de volver a reunirse presencialmente ha sido más prudente y más pausado. Es cierto que las ganas están, pero vemos que las empresas se muestran mucho más cautelosas a la hora de contratar un evento. Ahora los plazos son más cortos, se exigen condiciones de cancelación más flexibles y la garantía de contratar a un catering de confianza.

Esta situación se ha agravado, también, por la falta de abastecimiento de productos y la subida de los precios; un problema que no solo afecta a las empresas de banquetería y eventos, sino también a todo el tejido empresarial que hay detrás de una organización.

El principal problema es que nos encontramos con menos proveedores, ya que desgraciadamente hay muchos que se han quedado en el camino. Y los que hay, cuesta que sirvan con puntualidad dado el aumento de las demandas incontroladas, la urgencia de las contrataciones y los cambios de última hora, siendo complicado anticiparse a la planificación.

Necesitamos apoyo para seguir adelante. Para conseguirlo, tenemos que respetar el coste del producto y el servicio, para poder respaldar todo el trabajo que hay detrás y construir una nueva imagen de nuestro sector

Productos que antes se conseguían más fácilmente, ahora cuesta mucho de encontrar y sus precios son más elevados. Si la subida de precios de las materias primas, eran ya un problema, ahora lo son mucho más. El transporte, el combustible, los suministros... están afectándonos a todos, y en consecuencia, este aumento debería reflejarse en el precio final del cliente, pero en muchos casos no se aplica por un tema moral y de competencia; en el que no se puede bajar la calidad ni el servicio; así que toca hacer malabarismos para poder tener un buen precio para todos.

Otro gran hándicap que hay en la banquetería (como en todo el sector) es el de encontrar personal cualificado, teniendo en cuenta que muchos de los eventos son de grandes dimensiones y requieren de un número elevado de personal para poder desarrollarlos y ejecutarlos. No hay personal cualificado y nadie quiere trabajar de camarero, porque se ha generalizado y estigmatizado una mala imagen de las condiciones y situación del personal de hostelería. No hay conciencia de la gravedad de la situación.

En conclusión, el mundo de los eventos, la banquetería y la restauración sigue dañado después del Covid y necesitamos apoyo para seguir adelante. Para conseguirlo, tenemos que respetar el coste del producto y el servicio, para poder respaldar todo el trabajo que hay detrás y construir una nueva imagen de nuestro sector.

El mundo de los eventos es fascinante ya que podemos conseguir hacer feliz a una pareja, o mostrar el éxito de una empresa. No podemos perder esas alegrías por no hacer frente a las circunstancias que nos rodean. A pesar de todo, debemos adaptarnos a ellas e intentar ser más competitivos y sostenibles, aunque el contexto nos lo ponga cada vez más difícil.

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