Alto, delgado, con perilla blanca. Así recuerdo a Francesc Borrell Mas, empresario siderúrgico cuya muerte me entristece mucho. Su empresa, fundada por su padre, llegó a tener 700 empleados. Sin embargo fue más conocido como concejal de Barcelona, presidente de Unió Democràtica de Catalunya, y por fundar en 1987 FIBS (Família i Benestar Social).
La administración era lenta en hacer pisos sociales y por ello se puso él a la tarea a través de su fundación privada. Comenzó con el barrio de La Mina y extendió su labor por Catalunya. Le recuerdo visitando Camp Clar, y en Reus, donde promovió 37 viviendas en el antiguo convento de Providencia. Tras poner la primera piedra, con el alcalde Abelló, subió al coche y se fue a Vilanova i la Geltrú a entregar otras llaves de pisos.
Fue un Quijote en defensa infatigable de los desvalidos.