La Plumilla

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Un amigo recuerda que en el El Castillo de Kafka, un agrimensor llega al pueblo que es propiedad del castillo. Precisa hablar con un funcionario, pero en vano recorre sus pasadizos y estancias. Siempre le dicen que estaba hace poco en la habitación de al lado, pero ya no está.

Sabemos la dificultad de contactar con alguien para resolver un problema. Te atiende una máquina, te avisa que grabará la conversación, te pide que marques un número, te pone música y te dice que las líneas están ocupadas.

Por ello me ha gustado lo de Glòria Vallcorba, directora adjunta del Grup Plana, entorno al sobreesfuerzo de su empresa para substituir trenes por autobuses estos días (tienen 650 vehículos y 1.000 profesionales). Los usuarios que pedían información se alegraban de «encontrar a alguien al otro lado». Es justamente lo que se desea al llamar por teléfono.