Prismàtics

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No sé si a ustedes les sucederá lo mismo, pero en mi casa cuando se rompe un electrodoméstico, nunca lo hace en soledad. El día que empieza a fallar la nevera, también saltan chispas en el microondas, se fríe la tostadora, la lavadora pierde agua y la caldera empieza a emitir sonidos guturales, como si fueran estertores de la muerte. Es un efecto dominó doméstico imparable. La tormenta perfecta en cualquier hogar. Mi madre, por quitarle hierro al asunto, solía decir que a casa habían llegado los Gremlins.

Estos días parece que los verdes monstruitos que divirtieron a toda una generación en los años 80 con sus travesuras y espiral destructiva han acampado en Catalunya. Pero la verdad es que su devastación resulta menos divertida que en el cine. Más concretamente, parece que haya Gremlins rompiendo catenarias y vías en la red ferroviaria catalana, hackeando los sistemas informáticos de las oficinas de Adif en Barcelona... Y haciendo directamente vudú a toda Renfe, en su conjunto. Y, por ende, a los usuarios.

Ayer, día en que se debía restablecer el servicio de Rodalies, la circulación de trenes se suspendió por completo en Catalunya en dos ocasiones por la mañana, a causa de incidencias en el centro de mando de Adif en la Estació de França. Más tarde, trenes de alta velocidad que cubren el trayecto entre Madrid y Barcelona, y que pasan por Tarragona, tuvieron que reducir la marcha a 80 km/h por un corte en las vías, a la altura de l’Espluga del Francolí. A mediodía, un incendio de vegetación en Cubelles obligó a cortar la vía férrea. También se interrumpió la circulación entre Caldes de Malavella y Girona por un desprendimiento. Y retrasos en casi todos los trenes, por supuesto.

Viendo la ristra de incidencias, creo que lo de los Gremlins tiene mucho sentido. La alternativa es que hasta ahora nos hayan gobernado ineptos y nadie se haya preocupado por los trenes.