Política
Cortita y al pie: 22 minutos de Salvador Illa y 180 de 'networking' en Reus
La visita de Salvador Illa a Reus hace aflorar un escaparate de complicidades, apretones de manos y conversaciones informales que se convierten en el verdadero relato de poder e influencia
Illa conversa con el arzobispo Joan Planellas.
La visita del presidente de la Generalitat siempre acaba convirtiéndose en una sesión de trabajo en red –o networking para los anglófilos–. Salvador Illa pronunció un discurso escueto y directo de 22 minutos desde el foyer Marià Fortuny de firaReus, en el Tecnoparc. Sin motivos florales ni formas geométricas ni curvas sinuosas discursivas que harían soñar a Gaudí. El periodista del Diari Octavi Saumell ha resumido los mejores extractos, lo más sustancial –que no es poco–, en la edición digital.
Como suele ocurrir en este tipo de encuentros, la sustancia también se reparte en las conversaciones informales que tienen lugar antes o después del acto oficial, entre las 10:30 de la mañana y las 12:45 del mediodía, momento en que Illa tomó el coche oficial rumbo a Riudoms.
En el magma generado en torno a la conferencia de Illa, hubo un personaje que destacó, al que todos se acercaban para saludar y abrazar, como si se tratara de un reencuentro tras muchos años. El reusense Francesc Vallès se llevó la palma. Entre otros cargos, fue exsecretario de Estado de Comunicación con Pedro Sánchez, excandidato a la alcaldía y exconcejal del PSC en Reus, así como exdiputado socialista en Madrid. En la actualidad trabaja en el sector privado y reconoció, en conversación informal, que tiene «mejor cara» desde que dejó de habitar el ojo del huracán que es la política española. Su vínculo con el presidente español hizo que conversara con Illa durante varios minutos.
De hecho, todos esperaban al presidente en una especie de pasillo improvisado. No es Rosalía, claro está, pero un apretón de manos, una foto o una conversación de ascensor ya bastan para muchos. O entregarle un pin o regalarle una camiseta de La Marató de TV3 (o 3cat). La alcaldesa de Reus, Sandra Guaita, lo apartó unos minutos y mantuvo con él una conversación a solas –nada discreta, porque era a la vista de todos. La mujer más influyente del PSC por debajo del Llobregat. El presidente de honor de la Fundació Gresol, el incombustible Antoni Pont, le expuso los mil y un proyectos que tiene en mente. A la charla se sumaron la consellera de Cultura, Sònia Hernández, y la propia Guaita.
Guaita y Illa charlando en firaReus.
Era un día importante para los socialistas del Camp de Tarragona. El primer secretario del partido y alcalde de Mont-roig, Fran Morancho, también hizo acto de presencia, al igual que el jefe de gabinete de la vicepresidencia primera (PSC) de la Diputación, Gustavo Cuadrado. Por su parte, Rubén Viñuales no pudo asistir al acto, ya que se encuentra en Toledo por la asamblea anual del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España. Solo estaba el concejal Guillermo García, que escuchó cómo Illa insistía en que la estación intermodal de Vila-seca no tiene marcha atrás.
Entre los solicitados, el arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, que tiene un buen embrollo con La Sang de Reus. Por suerte, las aguas en el recinto ferial estaban mucho más calmadas. El presidente de MaserGrup, Xavier Martínez, también abordó al presidente catalán, a quien expresó que hay que aprovechar al máximo las bondades del modernismo –la Casa Navàs es propiedad de su empresa– y atraer aún más turismo internacional a la zona.
La presidenta de la Diputación de Tarragona, la republicana Noemí Llauradó; concejales del gobierno de Reus; empresarios locales vinculados a la Cámara de Comercio de Reus, como su presidente Mario Basora; el exalcalde Josep Abelló; el rector de la Universitat Rovira i Virgili, Josep Pallarès; o la presidenta del Centre de Lectura, Empar Pont, también acudieron al encuentro. En estas reuniones informales –sin café ni pastas– se habló del área metropolitana, del modernismo, de economía, pero también suelen ser una oportunidad para limar diferencias o desbloquear negociaciones entre representantes institucionales que la agenda diaria tiende a eclipsar. O, quién sabe, enquistarlas.
El tour Gaudí
La gira matinal arrancó en firaReus, pero la agenda no era poca cosa. «Nos espera un día largo y completito», decía el concejal de Hacienda, Manel Muñoz. Por la tarde les aguardaba el acto institucional de apertura del Any Gaudí y, ya en el Santuario de Misericòrdia, el espectáculo inaugural a cargo de Puça Espectacles. Por eso, más allá del presidente, ayer mucha gente miraba al cielo. Los 40 litros por metro cuadrado que cayeron en Reus durante la madrugada eran un mal presagio para el turno de la tarde en el Santuario. «En la radio han dicho que ya no debe llover más esta tarde», explicaba uno de los asistentes al Diari. Que Gaudí le escuche.