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Así será la bici pública de Reus: tres marchas, luz de bajo consumo y sistemas antivandalismo

Soportará 120 kg, llevará remaches contra hurtos y las ruedas durarán hasta 6.000 km. Quienes se desplazan a pedales por la ciudad piden que haya buena cobertura del servicio compartido y que se amplíe a patinetes

| Actualizado a 26 mayo 2022 07:02
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Capacidad para soportar un peso máximo de usuario de hasta 120 kilos más 5 de carga en la cesta delantera, cambio de marchas de tres velocidades o neumáticos antipinchazos y con una duración de hasta 6.000 kilómetros son algunas de las prestaciones de las bicis del servicio público compartido que pondrá en marcha Reus, inspirado en la Girocleta de Girona.

Las bicicletas también estarán equipadas con sistemas antivandalismo y antihurtos, e incorporarán varios avances tecnológicos y elementos útiles para facilitar el recorrido a los usuarios. Primero llegará una remesa de 250 unidades. Todas estarán pintadas de un exclusivo amarillo zinc, el color que caracteriza a la flota de autobuses urbanos.

Además, se ha previsto que dispongan de sillín regulable por tramos adaptarse a cualquier altura –se podrá fijar a una distancia de entre 82 y 109 centímetros respecto al suelo– y pedales de aluminio antideslizantes y con elementos reflectantes. Las ruedas serán adherentes en seco y con lluvia, en superficie urbana y de tierra, y el manillar tendrá en cuenta la ergonomía con puños de goma para utilizarlo sin guantes y presentará los laterales cubiertos para proteger al ciclista en caso de caídas. Tanto el sillín como el manillar dispondrán mecanismos antiextracción para prevenir robos.

En cuanto a las luces, se ha planificado la colocación de LED tanto delanteras (de color blanco) como traseras (rojas) de bajo consumo, activadas mediante una dinamo, y con sistema de condensación: eso permitirá que se mantengan encendidas durante al menos 2 minutos para que el ciclista resulte visible cuando deba pararse en un semáforo. El timbre será giratorio y las ruedas llevarán radios de acero contra los impactos con los bordillos de las aceras y los adoquines.

Así lo recogen los pliegos del lote referente a la compra de bicicletas en la licitación que Reus Mobilitat i Serveis ha puesto en marcha para comenzar a desplegar el servicio de bicing, y que establece un presupuesto máximo de 176.000 euros para este apartado y de 2,2 millones en total. Las bicicletas no llevarán tornillos sino remaches con la finalidad de que no resulten fácilmente desmontables y como una medida más antivandalismo. Y a todo ello habrá que sumar las piezas necesarias para su inserción en las estaciones que se repartirán por la ciudad, que serán de inicio 21 con un millar de anclajes. Los usuarios del sistema podrán liberar la bici –que pesará alrededor de 20 kilos– escogida mediante una aplicación para dispositivos móviles y devolverla a cualquier punto de aparcamiento del servicio.

La activación, prevista para 2023

El verano pasado, cunado comunicó la intenció de activar este servicio en la ciudad, el Ayuntamiento informó de la voluntad de que las bicis públicas compartidas comenzasen a circular en 2023. Fuentes municipales confirman al Diari que aquella programación continúa vigente. Pero antes de que eso ocurra, Reus Mobilitat i Serveis ha empezado a desarrollar una prueba piloto interna con un prototipo de la bicicleta, a través de 6 unidades y estaciones que ya son visibles en calles y plazas de Reus.

En ese aspecto, las mismas fuentes especifican que la empresa municipal lleva a cabo la prueba «para avanzar en el diseño que tendrá el sistema de bici compartida pública» y que «era el paso previsto en el cronograma para su implantación». Añaden que «aún es pronto para hacer balance, hay que acabar de colocar los anclajes en varios puntos de la ciudad y se han realizado las primeras pruebas por parte de los técnicos» y que «lo que sí se ha hecho durante este periodo es avanzar en la redacción de los proyectos para la licitación que se publicó a principios de mayo».

Para todos y con buena conexión

Lucía Montes es una estudiante que suele acudir a las aulas pedaleando desde casa. Si el sistema público compartido ya estuviera implantado, dice, «quizá lo usaría, si hubiera estaciones entre un punto y otro, porque me ahorraría subir y bajar cada vez mi bici, que pesa». «Está bien tenerlo porque así la gente es más sana, no contamina y sería positivo que los turistas también puedan acceder», opina.

Otro que a menudo apuesta por la bicicleta es Joan Josep Martí, que comenta que «seguramente la gente se animará a usar el servicio compartido porque muchos no tienen bici pero querrían cogerla de vez en cuando» y «la ciudad es llana y eso también favorece».

Yousef Khatare va en bici por el centro y no cree que el servicio vaya a ser muy exitoso porque «ahora, quien no tiene su bici ya tiene un patinete» y «por eso, sería mejor que pusieran también patinetes compartidos porque eso sí que se utilizaría». En cambio, Joaquim Miquel apunta que «todo lo que sea favorecer que la gente use un transporte que no contamine y deje un poco el coche está muy bien» y añade que «la gente usa mucho el patinete y me imagino que lo mismo harán con la bici», aunque «es un poco peligroso ir en bicicleta por la ciudad porque los espacios no están bien delimitados y a los peatones y los coches no les gusta que pasen bicis». «Ya está bien que hagan algo, ya es una iniciativa, a ver si la gente le da apoyo y sale adelante», concluye.

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