Los cajeros automáticos de criptomonedas irrumpen en Reus

En centros comerciales o locales a pie de calle, los terminales sirven a pequeños inversores en estos activos en auge

| Actualizado a 04 abril 2022 05:51
Se lee en minutos
Participa:
Para guardar el artículo tienes que navegar logueado/a. Puedes iniciar sesión en este enlace.
Comparte en:

«Con el desconfinamiento hubo un boom, la economía no estaba estable y la gente se comenzó a interesar por esto», explica Andreína Méndez, propietaria de La Guarimba, el local del Raval Martí Folguera que acoge el primer cajero automático de criptomonedas que se instaló en Reus, en verano de 2020. Recientemente, la invasión de Ucrania generó otro repunte: «Tenemos la posibilidad de donar para un fondo exclusivo de allí y es mucho más sencillo», añade. La suya es la pionera de las alrededor de tres máquinas con las que cuenta la ciudad y la que está a pie de calle. Los centros comerciales La Fira y Carrefour también disponen de una.

Pero, ¿qué son estos dispositivos que empiezan a dejarse ver en Reus y cuál es su uso? Aurelio Fernández, profesor titular de Economía Financiera en el Departament de Gestió d’Empreses de la URV, explica al Diari que «básicamente, un cajero sirve para facilitar la compra o venta de criptomonedas y para enviarlas a otras personas, para realizar pagos». Su utilidad reside en que «evitan al usuario tener que registrarse en un crypto exchange, es decir, en una plataforma que negocie con criptomonedas» y «favorece que más personas accedan a ellas».

Más allá de las ventajas, «esto también puede tener riesgos adicionales», apunta Fernández, que indica que, «en cierta medida, el registrarse hace que uno se deba informar un poco más y el hecho de tenerlo al alcance de la mano posibilita que cualquiera pueda comprar o vender estos activos sin hacer una evaluación adecuada de los riesgos de invertir». Las criptomonedas «han tenido un auge creciente en estos años», precisa el profesor, que detalla que «cada vez más gente invierte dinero en este tipo de activos» y que «la facilidad con la que se pueden adquirir forma parte de su popularidad».

Un degoteo continuo de clientes

Por el cajero de La Guarimba, que está vinculado a la empresa BitBase –con seis años en el mercado, 25 franquicias en España y alrededor de 100 máquinas– pasan a diario «usuarios de todo tipo». Méndez concreta que «tenemos desde chavalines de 14 años con sus padres hasta señoras de 70» y, de estas últimas, «las hay incluso fijas que vienen regularmente». «Quizá han sabido de una amiga que tiene un sobrino que ha hecho esto y entonces nos dicen ‘bueno, es que me interesa, a mis nietos les puedo dejar luego el beneficio que pueda sacar de esto…’ y se inician», comenta. En el lado opuesto, «tenemos gente muy joven que maneja más el día a día y que hace inversiones o que quiere sacarle su rentabilidad».

Cerca de «50 personas pueden llegar a usar el cajero en una semana floja», asegura la propietaria del establecimiento, que especifica que «un volumen importante de los clientes son de Reus, evidentemente, pero también los hay de Tarragona, Torredembarra o Gavà que vienen hasta aquí por el cajero». La afluencia «suele aumentar coincidiendo con las fechas en que las personas cobran el sueldo».

«Llegas con el dinero en efectivo y ya está», añade Méndez, que dice que, a través de la máquina, «la compra es directa, sin tener que pasar por ningún proceso engorroso. Es cuestión de dos minutos: pones tu número de teléfono, recibirás un SMS con un código de verificación, lo tecleas en el cajero y empiezas». El dinero, que aquí serían euros, se introduce físicamente en el dispositivo mediante una ranura alojada en el frontal. También se puede sacar el efectivo, en su caso, no en el dispositivo aunque sí «en taquilla y sí con un límite, pero sin ningún problema».

«La base resulta muy sencilla y el punto de esto es que tú mismo manejas tu propio dinero, puedes ir analizando las monedas que hay y hacer cambios a otras –además de bitcoin, ethereum, litecoin o cardano son algunas– si ves que tienen crecimiento; y otra opción que existe es hacer hold, realizar inversión y no tocarla», concreta la propietaria de La Guarimba, y añade que «incluso hay billeteras que permiten tener tarjeta o hacer transferencias directamente».

Igual que el profesor de la URV, también Méndez subraya que «aunque es fácil entrar», el manejo de las criptomonedas «requiere que cuentes con la información correcta». En este sentido, destaca que «eso es algo que nosotros también ofrecemos» y que «montamos charlas abiertas al público y las transmitimos online una vez a la semana, y en cada una tocamos un tema para hacer uso de esto de un modo eficiente». En Reus «hay más cajeros de criptomonedas que en Tarragona».

Los de La Fira Centre Comercial y de la superficie de Carrefour se instalaron hace algunos meses. Sobre el primero, operado por Shitcoins Club, en los comercios de alrededor afirman que «llevará aquí seguramente menos de un año» y que «se mete bastante gente, sobre todo a última hora del día, para sacar dinero». El de Carrefour pertenece a Weex, otra empresa española que, a principios de este 2022, cerró un acuerdo con la cadena de supermercados para desplegar sus cajeros en el Estado.

Preguntado sobre el perfil del cliente de los cajeros de criptomonedas, Fernández apunta que «intuyo que son muy pequeños inversores que ven en estos activos una forma de ganar mucho dinero rápida y fácilmente. Pero esto no es así, y creo que están asumiendo riesgos que no conocen». «Existe la creencia de que te puedes hacer rico de un día para otro» y «el problema está en que los criptoactivos tienen mucha volatilidad: el precio puede subir o bajar un 20 o un 30% en pocas horas», dice el profesor de Economía Financiera, que precisa que «hay que tener en cuenta que el mercado es poco predecible y, por lo tanto, quien invierte se expone a pérdidas potencialmente importantes».

Además, prosigue Fernández, los usuarios «nunca deberían invertir dinero que necesitarán en el corto o medio plazo, ya que podrían enfrentar un mercado bajista como el que se ha dado en los últimos meses». «Finalmente, las criptomonedas, más allá de algunos casos testimoniales de comercios que las aceptan, no tienen un uso cotidiano. Se trata de un vehículo de inversión y especulación financiera pero, como digo, con un riesgo implícito muy elevado», recuerda.

Como herramienta para el turista

La implantación de cajeros de criptomonedas en la zona «quizá tenga que ver con que se trata de un entorno turístico», ya que «es posible que los visitantes que tengan criptomonedas los utilicen para convertirlas en euros». Con eso, explica Fernández, «se evitan el cambio de moneda o la transferencia, que suele ser más cara». Y es que los terminales «permiten convertir criptomonedas desde un wallet o billetera virtual (básicamente es una dirección o un código QR) a la moneda que tenga ese cajero. Posiblemente a un británico le convenga más que ir a un banco a pasar las libras a euros, ya que suelen cobrar una comisión relativamente elevada», concluye.

Comentarios
Multimedia Diari