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Los vecinos piden un paseo, aparcamiento o zonas verdes en el solar abandonado de Adif en Reus

El recinto de la avenida del Comerç, que ha tenido un sinfín de proyectos, alcanza la década sin uso y vandalizado. El último plan es una pasarela

| Actualizado a 06 agosto 2022 07:00
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Muchas y muy variadas son las propuestas que, en la última década, la Administración ha puesto encima de la mesa para dar uso al solar que Adif posee en la avenida del Comerç. Desde un aparcamiento hasta bloques de viviendas pasando por un pulmón verde. Pero, por una cuestión o por otra, ninguna de ellas ha llegado a cuajar.

Los terrenos siguen vacíos y cerrados desde que FiraReus salió para trasladarse a su ubicación definitiva en el polígono Tecnoparc. Con el tiempo, la playa de vías ha sido vandalizada y los vecinos de esta zona cercana al barrio Gaudí se quejan de que algunas personas acceden al recinto abandonado «a hacer pintadas o a consumir droga». Lamentan que el solar supone una barrera con el resto de la ciudad y reclaman dotarlo de proyecto.

Lo último en lo que ha pensado el gobierno municipal es una pasarela que vincule la calle Ample con la Boca de la Mina. De hecho, la reforma de aquel espacio natural, en el que se han invertido alrededor de tres millones de euros para un lavado de cara exhaustivo, ha enfatizado el contraste con la situación precaria de estos terrenos. La pasarela llegó a reclamarla el Ayuntamiento en reuniones mantenidas con Adif y formará parte del Pla de Mobilitat Urbana, en proceso de elaboración.

Este rotativo ha estado realizando, desde mayo, reiteradas consultas a Adif con relación a sus planes para la playa de vías, sin que el operador ferroviario haya aportado información alguna al respecto.

Los terrenos abarcan alrededor de 35.000 metros cuadrados y en su interior, donde hay varias construcciones abiertas, se pueden ver residuos, bidones y algo de mobiliario. La vegetación ya ha tomado una parte de lo asfaltado. Hace un par de años, las puertas metálicas que cierran la valla fueron sustraídas y hubo que reemplazarlas. Quienes viven por esa zona cuentan que «al principio, también entraron y se llevaron el cableado y todo lo que podía tener algo de valor». Ahora que parece haber movimiento en cuanto a la materialización de la estación intermodal, la estación de Bellissens y las barreras sónicas de la avenida de Saragossa y la calle Lleó XIII, esta sería una de las últimas cuentas pendientes que Adif mantiene aún con Reus.

Por la avenida del Comerç pasan muchos vecinos que se dirigen al barrio Gaudí. Uno de ellos es Carles Martín, estudiante, que conoce de sobras el lugar y comenta que «estaría bien que el solar se aprovechase porque es bastante amplio y en él se podría hacer, por ejemplo, un aparcamiento o comercios». «Si salgo por la noche y vuelvo por aquí, lo cierto es que lo hago con un poco de inseguridad porque no sé quién puede haber o si puede salir alguien», admite, y dice que «si se construyera algo en todo este espacio, la sensación probablemente sería distinta».

En la misma avenida reside Albert Arjona, que cuenta que «si arreglasen esto e hicieran un paseo, lo agradeceríamos mucho». «A veces salta gente para consumir, sobre todo hace un tiempo, y han estado entrando y robando lo que no se había trasladado de la Fira antigua», indica. En las entradas de los domicilios de la avenida hay pintadas.

En patinete por el carril integrado en la acera circula otro vecino, también estudiante. «Para entrar y salir del barrio tenemos que dar mucha vuelta porque está el solar aquí, y encima en él no se hace nada», apunta Adrián Ruiz, que dice que «nos gustaría que hubiese un punto para cruzar o algún sistema que nos permitiese atravesarlo y acortar así el camino». «Por lo que sé, aquí entra gente a fumar y pintar pero, si no molestan, tampoco lo veo un problema», añade.

Contraste con la Boca de la Mina

«Hace muchos años que pienso que es una lástima que se preparase esta zona, que se utilizase durante tan poco tiempo y que, luego, haya quedado así de abandonada, porque ya acumula una época larga vacía», opina Quim Guinjoan, un joven de 27 años que vive en esta área. En cuanto a lo que le gustaría que se levantara en la playa de vías, Guinjoan expone que «querría una zona verde, a lo mejor no en todo el terreno pero sí en una parte suficientemente amplia».

«Y, si se hacen edificios, que no sean muy altos, o incluso pueden poner tiendas o supermercados», especifica. Ahora que la Boca de la Mina luce renovada, «es una pena tenerla tan bien, salir y toparte con el solar», precisa. Guinjoan también apunta que «no tenemos muchas instalaciones para practicar deporte al aire libre y una pista de fútbol vendría bien». «En definitiva», concluye, «el terreno debería ser un lugar para vivirlo y disfrutarlo, para pasear, y no lo que hay».

Josep Maria González es un pensionista que reside desde hace tres años en la calle Girona, al lado de la Boca de la Mina. «Llegas aquí y chocas con muro que te separa del resto de Reus», constata, y tiene claro que «hay que hacer algo para la ciudadanía y también para el turismo, una pasarela que permita llegar hasta el otro lado». En los metros restantes, «disponer de una zona verde, por ejemplo, como el Parc Sant Jordi, nos beneficiaría a todos», explica. El estado en el que se encuentra el solar llama al gamberrismo y «a veces, paso y veo que han roto los cristales de los coches que aparcan en la calle».

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