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Proliferan los negocios que reparan y venden patinetes eléctricos en Reus

La Guàrdia Urbana levanta, por otro lado, más de 500 sanciones por accidentes de tráfico con vehículo propulsado implicado hasta este pasado octubre

| Actualizado a 29 noviembre 2022 07:00
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Los establecimientos que venden y reparan patinetes eléctricos ganan presencia en Reus. La demanda se ha vuelto «tan grande», a ojos de los emprendedores del sector, que han dado respuesta a esa necesidad «en cuanto hemos podido». Antes, incluso, de que se concretaran normativas y ordenanzas en firme, que regularan los derechos y obligaciones de los usuarios, y también las restricciones y limitaciones a la hora de utilizar los vehículos de movilidad personal (VMP).

Cabe decir, también, que el pleno municipal de este mes aprobó inicialmente la Ordenança de Mobilitat Sostenible, cuya norma incluye, entre otros títulos, puntos referentes a los derechos, deberes y prohibiciones de los usuarios de VMP, así como protecciones de circulación y prioridades. Paralelamente, la Guàrdia Urbana de Reus anunció, este pasado mes de octubre, que incrementaría los controles a usuarios de patinete a causa de la subida, respecto al año pasado, del número de accidentes de tráfico con patinete implicado. El cuerpo municipal registró 65 accidentes con patinete implicado (5,4 accidentes al mes) el año pasado; mientras que este año, se han registrado 62 hasta octubre (6,2 al mes).

La Guàrdia Urbana levantó un total de 716 actas a usuarios de patinete el año pasado y este 2022, ya ha levantado 542 hasta octubre. La tendencia es creciente, en consonancia con el incremento de la accidentalidad, que son 59,2 actas al mes en 2021 y 60,2 actas al mes en 2022. El cuerpo municipal lleva años llevando a cabo su programa de educación vial, que amplió con cursos específicos en los institutos para formar a los jóvenes sobre cómo circular de forma segura con VMP.

Un mercado «nuevo y en auge»

Desde el taller de reparación de patinetes eléctricos Teco, expresan que arreglar la rueda de un patinete es una demanda «habitual y repetida». Al haber ya una cantidad de usuarios notable en la ciudad, la demanda de arreglos «ha ido creciendo y se está notando mucho ahora», ya que al ser una petición relacionada con «un mercado nuevo y en auge» –el de la venta de patinetes eléctricos–, los comercios se están «profesionalizando en la reparación».

Los usuarios de patinete eléctrico que acuden a la tienda tienen una amplia franja de edad: «Los clientes son de diferentes edades, pueden venirnos desde 14 años hasta 50, aunque la mayoría son adolescentes y jóvenes». Sobre el uso del patinete eléctrico, «la gente se ha acostumbrado a ver a otra gente, yendo en patinete, ha ido perdiendo el miedo y, de ahí, que se haya generalizado esta forma de desplazarse».

El negocio Teco lleva abierto desde el 2020, «justo cuando apareció la Covid». Los profesionales que están al frente, recuerdan el proceso de puesta en marcha como un paso «más duro de lo que nos pensábamos, aunque al final, lo hemos ido sobrellevando». Antes, estaban en otra ubicación y se cambiaron al arrabal de Robuster, donde llevan «desde hace un año, aproximadamente».

¿Qué dicen los usuarios?

Algunos usuarios de VMP valoran, por otro lado, que en Reus «falta espacio para poder circular» y que hay criterios de seguridad «mejorables». El usuario de patinete eléctrico Xavi Jurio cuenta que él adquirió uno «para ahorrar tiempo al desplazarse trabajando». «En el modelo de ciudad que tenemos, el patinete eléctrico está muy estigmatizado, hay gente que usa su VMP con seguridad, lleva casco, circula por donde toca y va con cuidado. Yo priorizo mi seguridad. Lo complejo es circular con coches, yo incluso me planteo mirar un seguro para mí, como usuario de patinete», indica Jurio, quien además da importancia a que haya una normativa estricta para los usuarios de patinete eléctrico. «Los jóvenes suelen ser quienes toman menos precauciones para circular. Debería de haber una patrulla específica que estuviera encima de posibles conductas incívicas», solicita Jurio.

Por su parte, Alejandro Yeste, también usuario de patinete, lleva cerca de cuatro años apostando por esta alternativa de movilidad. «Al principio, usé el patinete eléctrico para ir al trabajo. Ahora, forma parte de mi rutina, he ido a hacer la compra en patinete», declara. Yeste reconoce que le es «útil» que haya «tiendas para cambiarte las pastillas de freno o reparar las ruedas, sale a cuenta, porque, al final, le das bastante uso al patinete». Sobre la convivencia entre patinetes y coches, Yeste expresa que en Reus «hace falta concienciar más a la ciudadanía» y dice que hay carriles bici que podrían mejorar su ubicación.

La bicicleta como prioridad

La ciudad avanza, por otro lado, hacia la implantación de un sistema de bicicleta compartida, algo de lo que la concejala de Urbanisme, Marina Berasategui, expuso, incluso, daría pie a más iniciativas de movilidad sostenible. De hecho, hace algo más de un año, la edil expuso al Diari que «un sistema público como el de la bici no lo tendremos, pero sí es posible que acabemos otorgando alguna licencia a algún operador, cuando tengamos la Ordenança de Mobilitat aprobada». Fuentes municipales consultadas recientemente sobre el tema, expresan que «aunque ha habido algunos contactos», ahora mismo, «la prioridad del gobierno de Reus es la bicicleta».

Alejándonos de los vehículos de movilidad personal e incidiendo en el sistema de bicicleta compartida, la entidad Bicicamp –que promueve el uso cotidiano y seguro de la bicicleta–, encuentra que la iniciativa «puede ser una ayuda, siempre y cuando haya una buena infraestructura montada», pero pide que se incida en la ordenación de la movilidad en general.

«Todo proyecto que promueva el uso de la bicicleta y la movilidad activa, siempre será bienvenido, pero para que otras formas de movilidad tengan cabida en Reus, los coches tienen que perder espacio, porque no hay más», deja claro la presidenta de Bicicamp, Ester Àvila.

La representante de la entidad destaca que el problema es la convivencia con el coche. «Primero, organicemos la movilidad. La bicicleta, además, se trata de un medio de transporte con el que hay actividad física activa, es saludable y no dependemos de una energía externa, la producimos nosotros mismos», describe Àvila. Trabajar en incorporar la circulación de la bicicleta en la ciudad, prosigue la presidenta de Bicicamp, «no se trata de buscarle un lugar y embutirla donde quepa, sino que hay que reordenar la distribución de las calles y pensarlas desde cero».

El último lote para implantar el sistema público de bicicleta compartida, sale a concurso público

En otro orden de cosas, el Ayuntamiento de Reus, a través de la empresa municipal Reus Mobilitat i Serveis, ha publicado la licitación del último lote del contrato para la implantación de un sistema público de bicicleta compartida en la ciudad de Reus. Concretamente, el que se refiere a la obra civil para la instalación de estaciones y anclajes (las bases de aparcamiento) para las bicicletas.

El contrato parte con un presupuesto de licitación de 737.966,66 euros. El plazo total de la ejecución de las obras es de siete meses y está dividido en dos fases: la primera incluye la obra civil de 14 estaciones, que se desarrollará en cuatro meses a contar desde el acta de replanteamiento; y, en la fase dos entra la obra civil de siete estaciones, cuyo plazo previsto es de siete meses en total, a contar desde el acta de replanteamiento.

Este lote se sacó a concurso público en verano y quedó desierto por la crisis de suministro de materiales. Ahora el pliego se ha rehecho, aunque mantiene las características del proyecto intactas y acorta los plazos de ejecución. Este contrato está enmarcado en el Pla de Recuperació, Transformació i Resiliència, financiado por la Unión Europea-NextGenerationEU.

Como recordatorio, la semana pasada se adjudicó a Wolf-Factory Bike SL, por 160.888,72 euros (sin IVA), el suministro de bicicletas del sistema público de bicicleta compartida, que contempla una primera fase con 250 bicicletas. El sistema empezará a funcionar en Reus con 250 bicicletas mecánicas, 1.000 puntos de anclaje y 21 estaciones.

Los usuarios podrán liberar la bicicleta escogida mediante una aplicación para dispositivos móviles y devolverla a cualquiera de los puntos de aparcamiento del servicio. El plazo máximo de suministro será de diez meses y las bicicletas serán de tipo urbano, sencillas pero robustas.

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