Sociedad

Sociedad

Crónica social de Sílvia Taulés: Los Javis son mis nuevas folclóricas

Javier Ambrossi estuvo el lunes pasado en La Revuelta y contó su vida, su ruptura de Javier Calvo y todas sus intimidades como hacían Lola Flores o Sara Montiel

Los Javis.DT

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Contestó a todas las preguntas, se abrió en canal ante la audiencia. Se puso rojo, sudó, se rió y hasta se tiró al suelo al darse cuenta de que estaba siendo de un sincero total. Hacía tiempo que yo no escuchaba a un famoso hablar así de su intimidad. Parecía que estaba ante Sara Montiel o Lola Flores, dos diosas que hablaban de amor, sexo, vicios y rupturas como quien va a la compra.

No eran ellas, vale, pero casi: quien aparecía en la pantalla era Javier Ambrossi (el lunes 25, en La Revuelta).

No había mentira en sus palabras, todo lo que contó era cierto, sin engaños ni trampas. Como su obra y su talento. Ambrossi nos demostró además que lo personal pesa en lo profesional y que conocer a alguien en su intimidad sirve para entender su obra. Vaya si sirve.

Escuchar a Javier Ambrossi hablar de su ruptura con Javier Calvo, de cómo Los Javis han utilizado todo lo que les estaba pasando por dentro para levantar una nueva película, La bola negra, la primera de amor… dio que hablar. Los titulares no esperaron siquiera a que terminara el programa.

No era para menos. «A principios del año pasado me dio un ataque de ansiedad, era su cumpleaños, y casi me caigo... Empecé a plantearme cosas que realmente me pedía el cuerpo, como hacer cosas solo [...] Y cuando abres esa puerta, ya no hay marcha atrás», declaró. «Yo no sabía ya quien era yo, ni donde acababa él y empezaba yo. No teníamos espacio para nada y de repente empezó a poder con mi salud mental. Él sentía lo mismo, estaba siendo a la vez».

Si tu bolsillo no depende de contar tu vida privada, puedes hacerlo con total libertad, y si encima no tienes nada que esconder, entonces puedes hablar descarnado. Así lo hizo Ambrossi. A Los Javis les divierte compartir, pero no han monetizado jamas su privacidad.

En eso se distinguen de las folclóricas, pero en poco más. En ellas había una verdad que ya no existe en casi ningún sitio. Lo pienso y llamo a mi amiga Valeria Vegas, queja escrito la necesaria y buenísima Tan flamencas (Aguilar, 2025). En el libro, la periodista y escritora hace un repaso de la vida y obra de 27 mujeres que marcaron el mundo folclórico del siglo pasado. Quiero saber qué piensa ella, aunque sé que se acuesta muy pronto y que quizás no ha visto a Ambrossi. Es así, estaba durmiendo, pero me dice que acepta mi teoría: «Sara y Lola, sobre todo ellas dos, siempre remaban a favor de obra, lo daban todo porque sabían lo que era el espectáculo, sabían dar una entrevista».

Podría llegar el día en que Los Javis tengan que vender su vida para pagar sus gastos, pero por ahora eso no sucederá. Contó Ambrossi que tienen proyectos cerrados para los próximos cinco años. Así que la necesidad de contarse ante el público, de abrirse en canal, venía de algo más interno y nada crematístico. Los Javis son mis nuevas folclóricas, porque le digo, querido lector, que para ser folclórica no hace falta ponerse una bata de cola.