Detienen dos veces en 24 horas a un ladrón por robar en coches en Salou y en un bar de La Pineda
El acusado, un vecino de Vila-seca de 19 años de edad, fue interceptado por una patrulla de los Mossos esta madrugada de lunes en la avenida Pau Casals.
Tiene 19 años y 54 antecedentes en su haber. Se trata de un joven vecino de La Pineda (Vila-seca) que ha sido detenido varias veces antes de ser mayor de edad. Ello le ha permitido, de momento, esquivar la acumulación de penas y la entrada en prisión, una posibilidad que cada vez se acerca más.
Esta es la historia de un ladrón archiconocido en el ámbito policial, que ha tenido el “honor” de ser detenido dos veces en 24 horas de diferencia este fin de semana y puesto en libertad tras cada paso por sede judicial.
La última fechoría de este hombre tuvo dos escenarios: una calle de Salou y una cafetería de la avenida Pau Casals de La Pineda.
En el primer caso, el joven forzó y abrió coches en la calle Serafí Pitarra, en la capital de la Costa Daurada. De él se llevó unas gafas, un mechero, un casco y poco más. Al lado del último coche, intentó abrir una furgoneta, pero no pudo. Las luces de una patrulla de Mossos lo impidieron.
Los agentes lo interceptaron en la esquina de la calleSerafí Pitarra con Fra Juníper Serra y allí lo identificaron. Había intentado deshacerse del botín, pero en una inspección ocular se localizó parte de los objetos que había sustraído de los vehículos forzados.
El delincuente fue detenido y llevado a comisaría. En la mañana del domingo pasó a disposición judicial y quedó en libertad con cargos, acusado de robo con fuerza en el interior de vehículos.
Sin embargo, su fin de semana no había terminado. Otra patrulla de Mossos, que lo buscaba en relación con el robo en el interior de los coches de Salou de la madrugada anterior, lo encontró en la avenida Pau Casals de La Pineda, donde reside.
Allí saltó una alarma a pocos metros de su localización y los agentes comprobaron que una cafetería-bar había sido forzada. En el interior faltaban bebidas de una nevera, monedas del bote de las propinas y poco más.
Dio la casualidad de que los agentes interceptaron al joven bebiendo en la calle, y esa consumición coincidía curiosamente con las robadas en el bar. Además, las cámaras de seguridad del local pusieron cara al ladrón, que coincidía plenamente con el sospechoso habitual. Solo se había cambiado de calzado, encontrado en unos zarzales próximos, porque el resto de detalles —vestimenta y aspecto físico— señalaban directamente a él.
Las pruebas de las imágenes y la localización de las zapatillas, además de la bebida consumida, permitieron detener nuevamente al acusado, que este lunes ha vuelto a ver al juez y ha salido por la puerta de los juzgados con otra citación por robo con fuerza bajo el brazo.