Política
Así se presenta en Tarragona el último curso político completo antes de las elecciones del 2027
El alcalde afronta el reto de mantener el ritmo inversor con la Tabacalera y el patrimonio. El gran paso será la nueva etapa con el servicio de la basura y, el reto, el nuevo POUM
El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales
Rubén Viñuales (PSC) inicia su tercer curso político como alcalde de Tarragona con el panorama más alagüeño desde que está en el cargo. El primer edil de la Plaça de la Font empieza el último ejercicio completo antes de las elecciones de mayo del 2027 en una situación privilegiada, después de haber desencallado el Consorci del Patrimoni, la biblioteca de la Tabacalera y el contrato de la basura, además de ser una ciudad Tour.
El esperado Tourmalet de anuncios supone un refuerzo en credibilidad justo en el ecuador de la legislatura, sin tener, además, enfrente a una clara oposición que se vislumbre que pueda sumar una mayoría alternativa dentro de 20 meses.
La primera fecha: el 4N
Sin lugar a dudas, la gran mochila que se ha sacado de encima el consistorio es la renovación de su mayor contrato, el de la limpieza y la basura, que estaba sin renovar desde 2023 después de haberse firmado en 2002.
El 4 de noviembre empezará a trabajar Urbaser, en un histórico cambio tras seis décadas con FCC. En julio, el Tribunal Català de Contractes del Sector Públic desbloqueó la adjudicación, que ahora abandona la vía administrativa para seguir la judicial, esto sí, ya a varios años vista y sin paralizar la tramitación.
El cambio de empresa con la renovación de la maquinaria y del contrato deben ser un punto de inflexión en la limpieza de la ciudad. Todo parece indicar que este curso todavía no habrá la nueva maquinaria, pero la inclusión de calles y zonas en la nueva concesión ya será un primer paso en los próximos meses. El sol vuelve a salir con la basura.
Avance patrimonial
Septiembre también se inició con dos buenas noticias: el desbloqueo de la biblioteca de la Tabacalera y el anuncio del nuevo Consorci del Patrimoni. El Estado invertirá 20 millones en el equipamiento cultural, mientras que Generalitat y Ajuntament, con el apoyo externo del Estado, la Diputació y el Arquebisbat, impulsan el organismo patrimonial de la Tarraco Romana, que ahora espera el mayor impulso desde que fuera declarada Patrimonio de la Humanidad hace un cuarto de siglo.
Las primeras pruebas de estrés llegarán en otoño, con la negociación de las ordenanzas fiscales y el presupuesto
Con todo este escenario sobre la mesa, además del traslado del Conservatori de la Diputació a la Tabacalera y el Plan del nuevo Museu d’Art Modern, ahora el gran reto para el alcalde Rubén Viñuales será gestionar sin decepciones todas estas expectativas, tanto en la mejora de servicios como en promesas inversoras de más de 60 millones de euros en materia cultural y patrimonial. Tarragona ya está muy harta de promesas. Por esto, mantener la tensión para agilizar los más de 40 millones comprometidos para reactivar la Tabacalera o «apretar» al Estado y la Generalitat para que no reduzcan velocidad pese a la amenaza de comicios anticipados serán ejes básicos del gobierno socialista durante los próximos meses.
Otoño: primera parada
En clave interna, las primeras pruebas de estrés llegarán este otoño, con la negociación de las ordenanzas fiscales y el presupuesto. La alianza del PSC con Junts, ECP y los no adscritos será el gran test hasta final de año. Esto sí, a diferencia de otros ejercicios, ahora no es un match point para Viñuales: con una prórroga presupuestaria y una moción de confianza ya le sería suficiente para llegar hasta final de mandato.
A todo ello, el gran reto hasta final de mandato será otro: la negociación del nuevo POUM. Aquí sí que ya no valdrán las medias tintas.